TREPANACIÓN

Hace horas que entré en la cama. Aún debe de ser negra noche y a mi alrededor debería existir un silencio sepulcral, pero algo me ha despertado. Algo chirriante se ha apoderado de mi cerebro, pienso que se despertarán todos los vecinos ante semejante escándalo. Debo levantarme de la cama y parar el ruido pero no puedo. Permanezco postrado a la cama. He de relajarme, quizás sea el estrés de la situación lo que me impida poner los pies en el suelo. Analizaré la situación con detenimiento, pondré atención al ruido que me incomoda. Acabo de identificarlo, se trata de un taladro, cuyo sonido se multiplica por mil con el eco de las paredes y lo peor es que cada vez noto el sonido más próximo a mí, como si alguien estuviese acercando una broca a mi cabeza. El terror a acabado por paralizarme, no puedo mover ninguna parte de mi cuerpo y acabo de notar como la broca se enreda con mi pelo. Noto dolor al arrancarme los primero mechones. Se me acelera el ritmo cardiaco, me estoy hiperventilando y empiezo a asfixiarme. Sudo y me empapo, noto la humedad por todo mi cuerpo paralizado. Me arden los pulmones y pienso que en cualquier momento vomitaré el corazón. La broca comienza a rasgar el tejido capilar, la noto vibrar con fuerza al perforar el cráneo, huelo la carne y el hueso quemado y solo deseo que acabe rápido, que hurgue en el cerebro para poner punto y final a mi sufrimiento.
He pasado a un segundo plano. Veo mi cuerpo estirado en la cama, inmóvil, rígido, como en un aparente estado de rigor mortis, por lo que deduzco que debo haber muerto. Continúo oyendo el taladro. Miro alrededor y todo parece estar en calma. La luz de la luna ilumina algunos muebles que desprenden bellas sombras, algo que contrasta con el terror de saber que estoy siendo trepanado. Pero no veo el objeto de mi tortura, tampoco siento dolor, pero sí mucho miedo, pánico a poder sentir dolor.
He vuelto a descender. Estoy dentro de mi cuerpo. El ruido no cesa pero continúo con vida. He logrado abrir los ojos y los reflejos de la luna continúan haciendo bella la habitación. Ya no siento presión en el cráneo y ya nada estira de mi pelo. El ritmo cardiaco ha descendido y recupero la respiración. Creo tener ya el control de mi cuerpo. Salto de la cama, estoy empapado, nervioso y si me viera comprobaría que estoy pálido y muerto de pánico. A pesar de todo aún no he conseguido despertarme del todo y vuelvo a aterrorizarme al comprobar la insistencia del sonido. Giro la cabeza y no veo a nadie, respiro hondo y compruebo que los niños se han despertado y que su llanto era el sonido que trepanaba mi cerebro. Me levanto.
No permita que sus hijos lean este blog!!!
Puede provocar nihilismo, ludismo, distopia y sudoración mental.

Sr.Ruso/Unabomber, disidente del blog “Mucho Ruso En Rusia”. Consumidor incondicional de cultura cochambrosa. Se pierde por los carajillos de Baileys, escuchar a Frank Zappa, leer tebeos y ver cine caducado. En 1987 es abducido por un OVNI, siendo trasladado a la galaxia Alfa Centauri, donde conoce a Elvis, Franco y Naranjito, conviviendo con ellos en una comuna jipi-espacial. Cuatro años más tarde es devuelto a la Tierra, momento en el cual empieza a colaborar en fanzines, radios y revistas comarcales. El autor define este blog como chiripitiflautico y sinsentido, advirtiendo que su lectura puede provocar sudoración, palpitaciones y acelerar el crecimiento de pelos en la planta del pie.


ARQUEÒLEG GLAMURÓS dijo
Precisamente estoy haciendo una investigación sobre la trepanción enla prehistòria reciente! Sabes que un individuo trepanado con un punta de sílex podia llegar a vivir 3 años? Gensanta!
3 Febrero 2008 | 12:04 PM