"...Primero dejé las anfetaminas, luego el ácido, los porros, el alcohol y finalmente América."

La frase anterior y la que da título a este post, corresponden a Robert Crumb. Citarle, no tiene nada de anecdótico, y menos en este blog. Pero si algo resulta digno de ser reseñable, es encontrarle como protagonista de dos páginas en un diario de tirada nacional, ysi lo que se publica es una entrevista con quien quizás sea el autor más escabullidizo del panorama comiquero, lo que se presenta ante nuestros ojos, es un acontecimiento memorable.

El periodista Iker Seisdedos, ha tenido el honor, de ser uno de los pocos privilegiados en entrevistar a Crumb, en la región francesa de Languedoc Roussillon, lugar donde se autoexilió hace 17 años, con su colección de viejos discos y Aline Kominsky, su mujer y también dibujante de cómics, de quien nos desvelan, entre otras muchas curiosidades, que es más conocida por la zona por ser profesora de gimnasia y pilates que por su obra artística o por ser la musa de uno de los grandes genios del siglo XX.

Si no se han hecho con El País del pasado domindo, pueden encontrar estas y otras anécdotas en la edición digital.