Pocas películas han conseguido hacerme perder el sueño. Quizás, la escena en la que aparece el pequeño vampiro flotando tras la ventana en "El misterio de Salem's Lot" sea la que mejor consiguió mantenerme muchas noches en vela, expectante ante cualquier arañazo en los cristales de mi habitación yrevisando constantemente la posible presencia de vampiros durmientes bajo mi cama.
Cuando uno cuenta con diez años, el terror se intensifica, se agarra a los huesos y es difícil desprenderse de él. Mucho más tarde llegué a admitir que no aparecería ningún niño flotando tras mi ventana y que a los vampiros no les gustan las pernoctaciones bajo las camas de los niños, prefieren lúgubres ataúdes en los añejos castillos de Transilvania, pero también acudió a mí una cierta nostalgia por haberme desprendido de aquella terrible sensación. Y es queel terror bien canalizado es una sensación fantástica que uno va perdiendo conforme incrementa la edad, pierde la inocencia y con ella la capacidad para ser aterrorizado por algo tan absurdo que ni tan solo existe.
Con el tiempo volví a girar la mirada a la obra de Tobe Hooper,aquel director que tanto me atemorizó en mi más tierna infancia, para así descubrir su destreza el cine de terror, yvi como Leatherface ondeaba su sierra mecánica bajo el Sol, mientras descuartizaba a jóvenes pipiolos, como los espíritus indios podían acudir a las casas encantadas y también me enseñó que las vampirizaciones podían llegar de otros planetas.
Poco a pocoTobe Hooper fue perdiendo aquella genialidad innata que demostró tener en sus primeras obras con las que consiguió ser uno de los mejores directores de género en los incipientes 80. Pero yo siempre lo recordaré como aquel que me acojonó durantesemanas gracias a un chaval vampiro de tez mortecinaque flotaba tras una ventana.
Sin duda yo también recuerdo esa escena como uno de los momentos estelares de la magnífica adaptación de la novela de Stephen King. No he tenido oportunidad de volver a verla, quizá porque me tocó en una etapa de mi vida en la que estaba muy impresionable pero guardo un recuerdo entre admiración y terror muy, muy especial. Releída varias decenas de veces la novela, aunque King sea uno escritor tan vilipendiado por comercial, la adaptación me pareció fantástica. Es difícil subsumir tanto y tan bien en un número tan limitado de capítulos (creo recordar pocos, ¿cinco quizá?).
Otra adaptación fantástica de una novela del mismo autor es "El Resplandor", en este caso la película de Kubrick, es toda una obra maestra que va dejando pinceladas de terror psicológico en cada esquina del célebre Hotel Overlook. Curiosamente, una adaptación posterior a sitcom televisiva con Rebeca de Mornay en la que casi se reproducían los diálogos del texto escrito resultó un fiasco de lo más aburrido. Y es que un buen material necesita un buen maestro para desarrollarlo con éxito.
Yo también hecho de menos experimentar esos terrores tan vacuos por inocentes. Lamentablemente ahora sufro otras experiencias aterradoras, como por ejemplo: no ser capaz de llegar a final de més. Un día de estos, levitaré. Casi estoy por presentarme como extra para efectos especiales de uno de estos films gore-aterradores que han empezado a ponerse de moda y amenazan con revitalizar el género.
Bien, veo que somos unos cuantos a los que no nos dejó dormir aquel episodio de Salem's Lot. Eso y el indio de los dibujos animados de Tom Sawyer fueron mis peores terrores infantiles.
Si, Stephen King se enfadó como una mona por que ´Kubrick no había respetado el texto de su obra, por suerte fue así y consiguió colocarla como una de las mejores películas de terror que se han hecho nunca. De hecho, en todo género que toco Kubrick consiguió que su obra fuese una referencia.
Desde luego, el terror físico que sufrimos los adultos es mucho peor que el de las películas de miedo y la economía provoca más intranquilidad que Hopper.
Bateman,
Ufffff... el puto muñeco ese también me robó algunos minutos de tranquilidad.
Coincido plenamente con el efecto conseguido por la secuencia de esa magnífica novela de S. King, de hecho los libros de este autor eran de esos que podías o debías leer de un jalón. Hace poco me preguntaba mi chava qué era lo que más terror me había dado en mi vida y sin duda le dije que cuando una mariposa negra, de esas que tienen el tamaño y el color de un cuervo, se metió a mi habitación y revoloteó horas entre la cortina y la ventana una madrugada; mucho rato después me dí cuenta de lo que era y le arrojé una pantufla. De verdad creí que se trataba de un murciélago y que me atacaría sin piedad justo en la época en que me atiborré de las pelìculas donde salía el actorazo Vincent Price. No dormí el resto de la noche arrinconado en una esquina de mi cama. Saludos.
A mí me pasó algo parecido pero con una paloma y la verdad es que no sé que es lo que preferiría que no se repitiera, si el aleteo del animal tras las cortinas o el hecho de agarrarla con las manos para echarla de la habitación y comprobar que el contacto con estos animales no es para nada agradable. Algo que intuí como claro ejemplo de colombofobia.
¡Qué casualidad encontrar esto por aquí! Recuerdo perfectamente cuando vi esa escena. Tenía casi cinco años y vivíamos aún en el piso viejo. Aquella noche mis padres estaban viendo la serie, que, si no recuerdo mal, la emitía TVE-1. La terrorífica escena apareció ante mis ojos de crío. Me dejó completamente helado. Aquellos ojos y aquellos colmillos se infiltraron en mis sueños, ellos y todo el repertorio vampírico que veía en televisión. Muchos años más tarde dejé salir mis fantasmas cuando tuve la oportunidad de revisar este clásico. A pesar de los años coincido, con vosotros y con mis amigos, en que aquella ecena ha sido una de las más terroríficas que he visto.
Sr.Ruso/Unabomber, disidente del blog “Mucho Ruso En Rusia”. Consumidor incondicional de cultura cochambrosa. Se pierde por los carajillos de Baileys, escuchar a Frank Zappa, leer tebeos y ver cine caducado. En 1987 es abducido por un OVNI, siendo trasladado a la galaxia Alfa Centauri, donde conoce a Elvis, Franco y Naranjito, conviviendo con ellos en una comuna jipi-espacial. Cuatro años más tarde es devuelto a la Tierra, momento en el cual empieza a colaborar en fanzines, radios y revistas comarcales. El autor define este blog como chiripitiflautico y sinsentido, advirtiendo que su lectura puede provocar sudoración, palpitaciones y acelerar el crecimiento de pelos en la planta del pie.
Sin duda yo también recuerdo esa escena como uno de los momentos estelares de la magnífica adaptación de la novela de Stephen King. No he tenido oportunidad de volver a verla, quizá porque me tocó en una etapa de mi vida en la que estaba muy impresionable pero guardo un recuerdo entre admiración y terror muy, muy especial. Releída varias decenas de veces la novela, aunque King sea uno escritor tan vilipendiado por comercial, la adaptación me pareció fantástica. Es difícil subsumir tanto y tan bien en un número tan limitado de capítulos (creo recordar pocos, ¿cinco quizá?).
Otra adaptación fantástica de una novela del mismo autor es "El Resplandor", en este caso la película de Kubrick, es toda una obra maestra que va dejando pinceladas de terror psicológico en cada esquina del célebre Hotel Overlook. Curiosamente, una adaptación posterior a sitcom televisiva con Rebeca de Mornay en la que casi se reproducían los diálogos del texto escrito resultó un fiasco de lo más aburrido. Y es que un buen material necesita un buen maestro para desarrollarlo con éxito.
Yo también hecho de menos experimentar esos terrores tan vacuos por inocentes. Lamentablemente ahora sufro otras experiencias aterradoras, como por ejemplo: no ser capaz de llegar a final de més. Un día de estos, levitaré. Casi estoy por presentarme como extra para efectos especiales de uno de estos films gore-aterradores que han empezado a ponerse de moda y amenazan con revitalizar el género.
A mí el muñeco debajo de la cama de "Poltergeist".
Sirenita,
Bien, veo que somos unos cuantos a los que no nos dejó dormir aquel episodio de Salem's Lot. Eso y el indio de los dibujos animados de Tom Sawyer fueron mis peores terrores infantiles.
Si, Stephen King se enfadó como una mona por que ´Kubrick no había respetado el texto de su obra, por suerte fue así y consiguió colocarla como una de las mejores películas de terror que se han hecho nunca. De hecho, en todo género que toco Kubrick consiguió que su obra fuese una referencia.
Desde luego, el terror físico que sufrimos los adultos es mucho peor que el de las películas de miedo y la economía provoca más intranquilidad que Hopper.
Bateman,
Ufffff... el puto muñeco ese también me robó algunos minutos de tranquilidad.
Coincido plenamente con el efecto conseguido por la secuencia de esa magnífica novela de S. King, de hecho los libros de este autor eran de esos que podías o debías leer de un jalón. Hace poco me preguntaba mi chava qué era lo que más terror me había dado en mi vida y sin duda le dije que cuando una mariposa negra, de esas que tienen el tamaño y el color de un cuervo, se metió a mi habitación y revoloteó horas entre la cortina y la ventana una madrugada; mucho rato después me dí cuenta de lo que era y le arrojé una pantufla. De verdad creí que se trataba de un murciélago y que me atacaría sin piedad justo en la época en que me atiborré de las pelìculas donde salía el actorazo Vincent Price. No dormí el resto de la noche arrinconado en una esquina de mi cama. Saludos.
Nota Roja,
A mí me pasó algo parecido pero con una paloma y la verdad es que no sé que es lo que preferiría que no se repitiera, si el aleteo del animal tras las cortinas o el hecho de agarrarla con las manos para echarla de la habitación y comprobar que el contacto con estos animales no es para nada agradable. Algo que intuí como claro ejemplo de colombofobia.
¡Qué casualidad encontrar esto por aquí! Recuerdo perfectamente cuando vi esa escena. Tenía casi cinco años y vivíamos aún en el piso viejo. Aquella noche mis padres estaban viendo la serie, que, si no recuerdo mal, la emitía TVE-1. La terrorífica escena apareció ante mis ojos de crío. Me dejó completamente helado. Aquellos ojos y aquellos colmillos se infiltraron en mis sueños, ellos y todo el repertorio vampírico que veía en televisión. Muchos años más tarde dejé salir mis fantasmas cuando tuve la oportunidad de revisar este clásico. A pesar de los años coincido, con vosotros y con mis amigos, en que aquella ecena ha sido una de las más terroríficas que he visto.
Añoro aquel tipo de terror.
Un saludo.