Sicalípticos, erotómanos, pornófilos y demás sibaritas de la convulsión cárnica están de enhorabuena, al menos si disponen de 350 euros para hacerse con el volumen que Taschen acaba de publicar dedicado a la vida y obra de la porno-star Vanesa del Rio. Toda una suerte de libro, editado en una lujosa edición limitada que pretende poner en el lugar que le pertenece a la diosa del porno setentero y cederle el trono que le fue arrebatado por actrices de la talla de Linda Lovelace o Marilyn Chambers, todas ellas más próximas al espectador medio de la Norteamérica del momento, que prefería a actrices blancas antes que mulatas de la talla de Vanessa.

Si su cuenta corriente resulta un tanto más holgada, o deciden prescindir por un año de las cortas vacaciones, también pueden optar por conseguir la edición especial de la obra, que llega acompañada por una litografía dibujada por Robert Crumb, donde aparece la actriz en todo su esplendor y exhuberancia, la litografía llega firmada por el mismo Crumb. El problema son los 750 euros que cuestan hacerse con el volumen.

Ambas ediciones llegan acompañadas por el autógrafo de Vanesa del Rio y un DVD donde se recopilan algunas de las escenas que más caldearon los cines de hace tres décadas, antes de la llegada del video y cuando el porno era considerado arte underground.