La industria discográfica española logró encontrar un tremendo filón durante los incipientes años 80, un nuevo público en el mercado musical hasta el momento ignorado, la chiquillería de cada casa tenía cada vez mayor peso específico en las decisiones de consumo y ello se hacía latente en los estudios de ventas, para ello las disqueras decidieron atacar y proporcionar una nueva clase de ídolos hasta el momento sólo destinados a complacer a sus hermanos mayores o padres. El héroe musical infantil había nacido, los super-grupos pop destinados a rascar el bolsillo de progenitores llegaba a golpe de single, bombardeando cualquier medio disponible y decidido a amarrarse en el tímpano de todo efebo descuidado. La industria del primitivo video-clip dio buena cuenta de ello y la televisión sirvió de excelente catapulta para entrar en masa en todo hogar de la nueva clase media.

Para ello se inventaron numerosas formaciones de pop infantil, grupos prefabricados con canciones refritas que harían las delicias de cualquier crío nacido en los años 70. A diferencia del pop pseudo infantil que imperaría durante las décadas siguientes, en los años 80 la música para los críos estaba también capitaneada por críos, marionetas movidas por los nuevos yppies que dieron a conocer una gran oferta de formaciones como Regaliz, Pato de Goma (Bueno, estos tan solo consiguieron colocar una canción), Enrique y Ana o los principales instigadores de toda esta revolución musical: Parchís, formación portadora (Nunca creadora, no nos vayamos a confundir) de una buena parte del cancionero popular de quienes hoy contamos o superamos la treintena. La estética Kistch del grupo con sus impagables monos de colores,sus bailoteos y contorsiones en televisión a golpe de zoom o las oberturas musicales de algunas de las principales series de animación para la televisión de aquella época marcaron un antes y un después en la concepción musical de mercado.

El rotundo éxito en España traspasó fronteras, adentrándose en América Latina y creciendo la leyenda de auténticos monstruos de la música en países como México, Argentina (Allí MarioSábato les dirigió tres películas)o El Perú, donde aún hoy recuerdo como durante un viaje a este último país, y de esto no hace demasiado tiempo, una limeña tras preguntarme de donde oriundo y responderle el nombre de España, me contestó con sorpresa “-Vaya, igual que Parchís” Respuesta que creí desenfocada, ya que desconocía la fuerza con que llegó a penetrar en el país andino esta formación y una vez extintos en España encontré paradójico que aún a día de hoy alguien recordase a esta formación.

Como toda historia de rápido ascenso, existe también un tenebroso reverso oscuro que en todo momento se intentó ocultar, en él existen envidias, manipulación, explotación e incluso se comenta que también existió la presencia de drogas en tan extenuante viaje por el estrellato de unos chavalillos que fueron abandonados a la buena de Dios cuando la industria discográfica estimó que ya les había sacado suficiente jugo y que era hora de cambiar de tercio y cortar los hilos que les mantenían en pie; Buena cuenta de este reverso oscuro que rodeó la leyenda de Parchís, la proporciona el reportaje que les dejo a pie de este post, un reportaje (Dividido en 6 partes por las consabidas limitaciones de espacio de Youtube) donde aparecen los personajes de Parchís a día de hoy, desvelando como fueron tratados y como se trataron entre ellos durante su fugaz pero persistente aparición de los vampirizadores quince minutos de gloria.

Enlaces de Youtube a "La historia detrás del mito":

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