Durante los primeros años de la década de los 70 ya podíamos intuir en Iván Zulueta como uno de los más firmes renovadores del nuevo cine español. Artista poliédrico donde los haya y con verdaderas ansias de experimentar con la imagen llegó al gran público con el programa de Televisión Española “Último Grito” todo un alegato pop que despertaría los sentidos a la vitalista España de la transición o siguiendo por la misma dirección el largometraje “Un, dos, tres, al escondite inglés” , también de clara inspiración pop.
Como bien sabe todo aficionado al cine, la carrera de Zulueta no quedaría condensada en el revisionismo pop, sino que investigaría el uso de la imagen, para ello convirtió el piso número 13 del Edificio España de Madrid en su particular Factory Warholiana. Allí experimentaba y creaba lo que sería el caldo de cultivo para sus futuras obras. Un ejemplo de ello es la particular adaptación que realizó del original “King-Kong” de 1933, donde reducía los 100 minutos de la versión original, a tan sólo 6 minutos y 50 segundos, para ello eliminó fotogramas y aceleró las secuencias para luego ralentizarlas en los momentos cruciales de la obra y de esta manera dejar plasmado en tan poco tiempo la esencia del clásico, lo que me lleva a recordar el caso antagónico de Peter Jackson, que decidió estirar la obra de Cooper y Schoedsack hasta la agonía en su particular versión.
El mismo proceso de creación lo llevaría a cabo en 1972 con Frank Stein, adaptando a su particular visión cinematográfica, la eterna obra de James Whale. Interpreten estos cortometrajes como una curiosidad, como un experimento o como más les plazca, pero pienso que en ellos radica en buena parte la esencia de uno de los directores europeos fundamentales, que si no hubiese sucumbido al efecto Bartleby tras rodar “Arrebato” y la heroína le hubiese dejado las manos libres, quizás hoy veríamos a Zulueta recogiendo premios a espuertas como lo hace su compañero de generación Pedro Almodóvar.
Web oficial de Iván Zulueta, aquí.



Hola, només una puntualització. Un, dos, tres al escondíte inglés no és un curtmetratge, és un llarg. En tinc una cópia en un VHS gravat en lo mas profundo de la dècada dels vuitanta que ho confirma.
Judith,
Gracias. Tomo nota y rectifico ahora mismo.