Históricamente el noveno arte ha estado siempre vinculado al público masculino, desde el proceso de creación hasta el consumidor final todas las manos que acostumbraban a pasar por un tebeo eran de hombres. Algo que siempre ha llamado mi atención ya que -al menos durante el siglo XX- en el resto de las representaciones artísticas, la mujer siempre ha formado parte sin ningún tipo de distinción y sin llegarnos a sorprender por que una novela estuviese escrita por una novelista o que quien hubiese sostenido los pinceles para pintar un cuadro hubiese sido una mujer. Si bien es cierto que durante mucho tiempo la vinculación de la mujer con las artes plásticas o cualquiera otro concepto de representación artística y que conllevara a no dedicar la totalidad del tiempo a los cuidados de la chiquillería era poco más que mal visto, pero a pesar de ello me sigue intrigando la poca voluntad del grueso de la población femenina para adquirir un cómic.

El mercado siempre ha tenido una cierta culpa en ello, ya que siendo los autores masculinos, vomitaban en las viñetas aquello que realmente les satisfacía, llenándolas de hombres hiper hormonados que a base de golpes y acción salvaban una y otra vez el mundo de los villanos. De manera que se sectarizó el mercado creando una gama (minoritaria) de tebeos concebidos por y para mujeres, siendo la barcelonesa Purita Campos con su cómic “Esther y su mundo” la punta del iceberg de este reducto comiquero, destinado a jóvenes muchachas de alegre despertar hormonal; Que visto con el paso de los más de treinta años que separan las primeras publicaciones puede llegar a resultar kistch pero invito a cualquiera a que repase alguno de estos volúmenes, para comprobar que a día de hoy la podemos interpretar como reducto de costumbrismo minimal de necesaria recuperación para entender la evolución del cómic español. Al lado de los cómics de Esther comenzaron a llegar otros que engrosarían el listado de tebeos con orientación femenina y que engrosarían la Serie Azul de la editorial Bruguera, pero que a ninguno de ustedes, hombretones de pro, se les ocurriese en ningún momento salir a la calle y leer en el banco de un parque público alguna de estas obras, por que hubiesen vivido la represión de la sociedad machista que les habría tildado, cuanto menos, de maricones.

Por suerte, todo cambia y tiende a la normalización, y si bien hoy día la paridad entre los lectores de tebeos dista mucho de ser una realidad, tengo que reconocer que se han subido al carro muchas más mujeres de las que había hace unos años atrás. Sin lugar a dudas el fenómeno Manga ha tenido mucho que ver en ello, al menos si tenemos en cuenta como atraen los salones del Manga y demás acontecimientos del cómic nipón a las muchachas que se disfrazan y viven la fiesta como auténticas protagonistas. Pero no me dedicaré a hablar de mangas, ya que es un campo que desconozco y podría contar con los dedos de una mano los ejemplares que del país del Sol naciente han caído en mis manos para leer. Pero por otro lado, me he dado cuenta de la irrupción en el panorama comiquero de grandes autoras gráficas que se dedican a ir mucho más lejos de los idilios de Esther, invitándonos a entrar en sus particulares mundos, atormentados en algunos casos y vitalistas en otros, pero siempre interesantes, algo que tendríamos que interpretar como una auténtica revolución cultural en el seno del noveno arte. Ahí quedan las fantásticas ilustraciones del Irán de Marjane Satrapi, en su obra Persépolis, donde nos muestra mejor de lo que podría hacerlo una monumental enciclopedia histórica los acontecimientos en los últimos treinta años, desde la caída del Shá y la llegada de los Ayatolás hasta la actualidad, siempre narrado en primera persona y haciéndonos cómplices de la historia en la que nos guía la siempre hiperactiva autora-protagonista.

Si bien Marjane Satrapi es hoy por hoy el máximo exponente de autoras de cómics gracias a su poderosa calidad narrativa, apariciones en suplementos dominicales, exposiciones y premios (Satrapi ganó el premio a la mejor obra en Angouleme), existen otras mujeres que están ganando enteros en el mundo del cómic y especialmente en un campo tan arisco para las artistas femeninas como lo es el cómic underground. Entre ellas, destacaría la obra de Debbie Drechsler, la autora norteamericana que mediante un trazo que roza el feísmo, logró despertar un tremendo mal royo en mi interior tras leer su obra “La muñequita de papá” una pequeña joya del cómic en el que agarra el corazón del lector y lo estruja hasta conseguir pararlo. Pedofilia, incesto, violaciones a menores... un brutal golpe al seno de la familia narrado con asombroso pulso y demostrando que no toda etapa infantil pasa por jugar con muñecas y ser princesas.

Phoebe Gloeckner, es otra artista norteamericana que me fascina, especialmente por su precisión y detallismo en el dibujo, viviseccionando no sólo el alma de sus personajes sino también su anatomía, abriendo su carne y dejando a la intemperie sus huesos y también sus penas. También sería de recibo añadir a la lista a Alison Bechdel (estén atentos a su blog) Lesbiana militante, que mediante una narración autobiográfica nos acerca a los entresijos de su divertida vida, aportando un relato costumbrista realmente interesante.

Mi último gran descubrimiento en el cómic de autoras es Ruth Gwily, pintora, ilustradora y como no comiquera con un estilo realmente impactante, simplista a primera vista pero que esconde un sinfín de historias en cada viñeta que piden a gritos ser analizadas con especial mimo, los traumas de la adolescencia, la soledad, la exclusión social... todo tiene cabida en su particular mundo, sin lugar a dudas una autora a la que tendremos que estar muy atentos y esperar con verdaderas ganas que se edite su obra en España.

La editorial Glenat ha recopilado algonas de las obras de Purita Campos, “Esther y su mundo” y "Gina"

La obra de Marjane Satrapi, está editada en España por Norma Editorial.

Drechsler, Gloeckner y Bechdel están editadas por La Cúpula.

Web oficial de Phoebe Gloekner, aquí.

Web oficial de Debbie Drechsler, aquí.

Blog de Alison Bechdel, aquí.

Web oficial de Ruth Gwily, aquí.

Cómics para chicas, durante los años 50 y 60 (Colección Susana), aquí.