Ahora que hasta el Papa se mete un par de carajillos bien cargados entre pecho y espalda y pierde el oremus, he decidido ponerme políticamente incorrecto y hablar del nazismo, un tema altamente espinoso si no es tratado para cargar contra los creadores del III Reich. No pretendo acercarme a su dimensión política ya que esta para quienes sean seguidores de este blog ya conocerán mi claro posicionamiento. Así que lejos de ello, pretendo acercarme a su dimensión estética, que no nos engañemos, a la mayoría de ustedes seguro que les gusta. Aquellas gabardinas de cuero hasta los tobillos, las botas vacilonas, aquellos cascos negros y las gorras con la calaverilla, no me negarán que no produce un irremediable poder hipnótico. O acaso quienes de ustedes superen la treintena, no me dejarán de reconocer que el Geyper Man más apreciado era el del oficial nazi.
Esta poderosa persuasión que produce la parafernalia nazi, ha sido perfectamente canalizada por el mercado de consumo de manera que lejos de pretender poner en tela de juicio las perrerías que perpetraron los amigos de Hitler a judíos, negros, gitanos, homosexuales y todo aquel que no entraba en el paranoico ideario hitleriano de la Europa blanca y unida, decidieron sacarle partido al morbo que despertaba ver al rubiales de turno engalanado con el uniforme de las SS, mientras le daba una buena tunda de palos a alguna pobre muchacha de ligero ropaje.
El cine es un buen ejemplo de ello, pero también lo fueron la música, los cómics y como no, la literatura exploit por excelencia, el pulp.
Lejos de hablar del contenido narrativo del pulp-nazi, lo que más me ha interesado son las potentes portadas que hicieron servir muchas de estas novelas o revistas de relatos, en las que se aprecian claramente todas las directrices del exploit nazi. Repasen las que he seleccionado para este post y comprueben los denominadores comunes que existen entre entre ellas y el resto de explotaciones artísticas del nazismo, de las que intentaré dar cuenta en futuras reseñas, para no inflarles la cabeza hoy, con tanto Heil Hitler.



los nazis, unos perros cobardes, siempre en camarilla y con la mujer bien maniatada. vamos, las delicias de unos adolescentes pajilleros haciendo novillos en el villar.
Que bueno, uno de chaval ya se decidió por la dominación nazi: fue viendo a Charlotte Rampling en "Portero de noche", con gorra de las SS, desnuda de cintura parriba salvo los tirantes, y pelo corto de campo de concentración...Ayy rediós. Por cierto, estas covers las sacaste del libro de Men's Magazine que sacó Taschen? Es la hostia, de adquisición obligada.
Dame Pánico,
Totalmente de acuerdo con sus afirmaciones, pero, ¿Qué le parecen los afiches pulp-nazis? que al fin y al cabo es a esto a lo que íbamos.
Sin,
Es que la escenita que me comenta tenía un morbazo de otra dimensión. ¡Nunca unos tirantes han servido para tanto! Ahora tengo en el borrador una especie de segunda parte de este post en el que repaso no solo a la Rampling sino a Ilsa la loba machorra de las SS.
Las imágenes no pertenecen al libro que me comenta, las he ido recopilando de internet. Men´s Magazine es casi una biblia del pulp, lo tengo ya gastadito de tanto mirarlo en la librería que tengo cerca de casa, si no me lo regalan para mi cumpleaños me lo compro, pero ¡ya!
yo era uno de los que estaba en el villar entre esos pajilleros.
Puede que el nazismo sea una ideología horrible, pero el nazismo pop es una concepción del arte ma-ra-vi-llo-sa.
Espero impaciente a la Rampling junto a la canis lupus.
Dame Pánico,
Es usted un viciosillo y por ello me agrada.
Horroroscope,
Así es, el nazi-pop es asombroso y además políticamente incorrecto, lo que produce un poder de persuasión, si cabe, aún mayor.
Yo también espero con impaciencia su post de Tura Satana en Ninfulas y vampirellas.
Señor Ruso, me ha quitado de los dedos a Ilsa, iba directo a sugerírtela...
Yo también adoro la estética nazi. Siempre he lamentado que vaya asociada a semejante ideología. Supongo que es un estilo que se nos ha robado para siempre, gentileza fachoteutona... Puta shit
Ya es irónico que los tiempos tan políticamente correctos y de pensamiento único que nos ha tocado vivir propicien que la cultura, siempre a la contraofensiva, nos traiga lo nazi como un reducto al que acudir cuando la realidad alienante y edulcurada en la que nos tienen inmersos se nos antoja incluso más neauseabunda.
Yo por mi parte siempre vuelvo a ver pelis de la WWII con la esperanza de que mágicamente cambie y, por una vez, ganen los de uniforme gris. Supongo que es que soy un looser y por eso siempre voy con los perdedores.
Saludos VideoArenileS.
gaaaaaaaaaaahhhhh,. QUIERO!
puta madre, no hay cosa mas hermosa q la estetica nazi.
Y a los pelotudos q cada vez q ven una svastica saltan a los gritos como jew gaseado, les comento q una cosa es la estetica, y otra la ideologia.
-.-
DEJENSE DE JODER...