Hoy he decidido pasarme por una tienda de libros saldados. Uno de esos templos del libro viejo o descatalogado, en el que puedes salir con auténticas joyas bajo el brazo a un precio ridículo. Después de repasar buena parte del fondo de la librería y descartar algunos volúmenes altamente golosos pero inútiles en mis estanterías, he decidido adquirir el libro de un tal Aaron Barlow, titulado “¿Cuánto te asusta el caos?”, donde el autor repasa la obra de Philip K. Dick desde la perspectiva política, religiosa y filosófica de sus novelas.
Dudo que acabe por leerme todo el ensayo, lo encuentro interesante, aunque se me antoja más como obra de consulta que como un libro al que se ha de leer de cabo a rabo, a pesar de ello, me he encontrado con fragmentos interesantes de las novelas del autor de “Blade Runner”, que son inteligentemente diseccionados, adquiriendo una dimensión, si cabe, más profunda para futuras relecturas de la obra del, quizás, mejor escritor de ciencia ficción de la segunda mitad del siglo XX. Hago hincapié en el “Quizás” para no envilecer los nombres de Bradbury y Ballard.
Irremediablemente, tras repasar algunas de las páginas del libro, he recordado el cómic que escribió Robert Crumb, donde basándose en algunos de los fragmentos de “El último testamento” de Dick, repasaba la epifanía del escritor y destacaba las visiones religiosas que este tuvo durante el final de su vida y me he vuelto a quedar estupefacto al recordar, que cuando Dick encontró a quien él consideraba la nueva reencarnación de Jesucristo y que decidió llamar Maitreya, sufrió un infarto cerebral que le condujo a la muerte tan sólo 16 días más tarde.
A parte de las importantísimas obras de ciencia ficción que el autor dejó para la posterioridad, Dick, se dedicó a escribir de manera casi compulsiva un diario al que llamó "Exégesis", donde en más de 8000 páginas el autor reflexionó sobre sus visiones místicas, entre las que incluían desvaríos tales como que la historia de la Humanidad se detuvo en el siglo I y que el Imperio Romano nunca cayó, llegando a considerar a Richard Nixon como la reencarnación del Emperador.
El álbum donde aparece la historia “La experiencia religiosa de Philip K. Dick” está editado en España por Ediciones La Cúpula en las obras completas de de Crumb, con el título de “La historia de mi vida”.
Si desean ver “La experiencia religiosa...” pueden hacerlo aquí, aunque los textos están en inglés.



Sopla, ya sabía que el Philip K. Dick estaba un poco ido de la perola, pero no sabía que tanto... En fin, ahora entiendo al Fanhunter de Cels Piñol, jejejeje... Tengo algunos relatos de Dick, pero estoy de acuerdo contigo en no dejarnos atrás a Bradbury... Saludetes desde Canarias...
Dick no estuvo en su vida muy equilibrado, pero al final de ella estaba como una regadera, harto creativa, es sí, aunque supongo que la cantidad de estimulantes y demás pastillas que se metía para adentro tenían no poco que ver con ello. Supongo que con su muerte también tuvieron algo que ver. Otra biografía del autor, quizá más interesante de leer, por ser eso mismo, más literaria, es "Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos" de Emmanuel Carère, editada por Minotauro, aunque dudo que este volumen lo encuentres de saldo.
Y haces bien en en apuntillar con ese quizás, todo y que Dick es conceptualmente mejor escritor que Bradbury, en las formas, en cambio, aquél no le gana a este. En ambos ámbitos, no obstante, y según mi gusto, Ballard supera a los dos.
Un saludo VideoAreniL.
PS: Crumb es un crack!
Madre mía ,para escribir ciencia-ficción hay que estar un poco grillado ¿o qué?, estaba también leyendo un perfil de Lovecraft y llevaba también una vida más rara que un carnaval. Supongo que para ir más allá habrá que cruzar fronteras, lo importante es no quedarse al otro lado.Un saludo.
Yo también prefiero a Ballard como autor de ciencia ficción, igual que el Vaugan.
Supongo que ya lo sabrás pero hay una biografia de K.Dick en castellano que se titula "Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos" y está muy bien.
Dick, Dick...
Yo intenté leerme las ovejas mecánicas en 2º de F.P. pero mi inmadura mente de bollicao se traumatizó al tercer capítulo, y desde entonces no puedo ni volver a abrirlo... espesura...
Pues si "las ovejas eléctricas" le traumatizaron al tercer capítulo debería usted probar, mr. friqui, con "Una Mirada a la Oscuridad", le apuesto algo a que no pasa de la página 20.
SaludoX.
Perdone esta intromisión Señor Ruso, es que justo hoy me he fijado en que me respondió ha un comentario que efectué en un post suyo anterior y muy descortesmente no le dí la información que me solicitaba. Vuelvo a pedirle disculpas nuevamente, es que uno se va un fin de semana de boda y ya sabe...
Pues verá, "Ordet" (en España acompañada por el subtítulo "La Palabra") es la obra más reconocida de la filmografía de Carl Theodor Dreyer después de "La Pasión de Juana de Arco", al menos que yo sepa. Desde mi punto de vista es una de las mejores películas que tratan el tema de la muerte y la reencarnación, visto a través de la religiosa (con religiosa no quiero decir panfletaria ni cristianizante) perspectiva del director nórdico. He visto poco del Dreyer pero no me extraña que esta sea conocida como una de sus mejores películas, a mí me encantó. Puede que a muchos les pueda parecer pedante (o gafapasta, aunque aplicar este término a una peli de los cincuenta y que habla del ser humano sin más concesiones, a excepción del utópico plantemaiento final (todo por indagar en el lenguaje, dudo que por hacerse el listillo), me parece una gilipollez), aunque más que nada lo creo así por el autor de la obra y su lugar de procedencia.
En fin, supongo que le gustará porque como bien me dijo usted lo mismo engulle y le enriquece una película de Bruce Lee que una de Angelopoulos (como me pasa a mí). Ya me comentará, sino la soporta le permito que me apedree.
Horroroscope,
Gracias por su notoria explicación. Tomo nota de la película, "La pasión..." la he visto, "Ordet" por el contrario no ha sido así aunque no tardaré en acabar de liquidar este vacío
Horroroscope,
Además, dudo mucho que le pueda apedrear por recomendarme una película de Dreyer.