¿AHORA ADÓNDE QUIERES IR A PARAR, PEQUEÑO IKEA?

Como cada año, recién finiquitado el mes de agosto me encuentro a mi sufrido cartero arrastrando un voluminoso carro repleto a rebosar de los flamantes catálogos de IKEA. El tipo se acuerda de toda la familia del hombre más rico del mundo, me dice que ha de repartir cientos de catálogos por todo el barrio y que ya no puede ni con su alma. Tras desahogarse me entrega un par de catálogos a lo que yo le respondo que con uno es suficiente, pero evito insistir ya que tiene razones de peso para extender su mano con más catálogos de los que necesito. “-...Cuanto antes me quite de encima todo esto, antes marcharé a casa”, me comenta apesadumbrado, así que extiendo mi mano, recojo los catálogos y le digo “...Venga, ¡pues que sea leve!”. Y mi cartero desaparece mientras creo escuchar, entre sus refunfuños, que habla de “-La madre que parió al puto IKEA”.
Casi como si se tratara de algo que se reitera año tras año, cuando abro el reluciente catálogo no puedo evitar acordarme de la escena de “El Club de la Lucha”, en la que aparece Edward Norton sentado en el váter mientras ojea el catálogo IKEA y este comienza a formar parte de su entorno, los muebles junto con los precios y el correspondiente número de las páginas empiezan a cobrar vida y forman parte de su virtual vida, en una clara alegoría de la inutilidad del consumo y como un claro canto contra el sistema capitalista en el que nos vemos, voluntariamente o no, inmersos.
Mientras el catálogo IKEA empieza a flotar por las paredes de la casa, Norton comienza a citar frases tan lapidarias del estilo de: “-...Como tanta gente, me había vuelto esclavo del instinto de anidación de IKEA”. O otras aún más contundentes: “-...Antes leíamos pornografía, ahora era la colección Horchow”.

Al finalizar la película y mientras el alter ego de Edward Norton sostiene una pistola con el cañón dentro de la boca del protagonista, aparece otra frase referente a IKEA, “-...¿Adónde quieres ir a parar, pequeño IKEA?”. Justo después, Norton se vuela la cabeza y la civilización occidental se desploma ante sus ojos.
Yo, lejos de sentirme culpable de la vorágine consumista, ya he desgastado el catálogo de tanto ojearlo y me he aprendido de memoria nombres tan aberrantes como Gorm, Stryka, Dimpa o Linhan, de esta manera seguro que no acabaré con ningún tipo de civilización, pero tampoco ganaré las astronómicas cantidades que almacena Palahniuk gracias a los derechos de autor de sus frases seudoanarquistas. Ser antisistema es también un buen negocio, el capital se ha dado cuenta de ello y manipula a su antojo a quienes creen que por ir contra el sistema le están atacando o encarándose a él. El sistema siempre acaba ganando la partida, la banca nunca pierde y convierte a sus atacantes en burgueses aburridos.
No permita que sus hijos lean este blog!!!
Puede provocar nihilismo, ludismo, distopia y sudoración mental.
Sr.Ruso/Unabomber, disidente del blog “Mucho Ruso En Rusia”. Consumidor incondicional de cultura cochambrosa. Se pierde por los carajillos de Baileys, escuchar a Frank Zappa, leer tebeos y ver cine caducado. En 1987 es abducido por un OVNI, siendo trasladado a la galaxia Alfa Centauri, donde conoce a Elvis, Franco y Naranjito, conviviendo con ellos en una comuna jipi-espacial. Cuatro años más tarde es devuelto a la Tierra, momento en el cual empieza a colaborar en fanzines, radios y revistas comarcales. El autor define este blog como chiripitiflautico y sinsentido, advirtiendo que su lectura puede provocar sudoración, palpitaciones y acelerar el crecimiento de pelos en la planta del pie.

