El Saló del Cómic de Barcelona, es una de aquellas celebraciones que invitan a constatar la velocidad a la que pasa el tiempo. ¿Ya ha pasado un año desde el anterior Saló? Esta acaba siendo casi siempre la pregunta que me hago al acercarme a las puertas de tan esperado evento.

Desgraciadamente, parece que estos cuatro días que dura esta amalgama de expositores y exposiciones, sean los únicos en los que el noveno arte cobra un protagonismo especial. Los medios de comunicación se dedican a inflarnos la cabeza con los estúpidos reportajes de cada año, en los que parecen no variar prácticamente ni una coma y donde incluso los titulares resultan clónicos entre un medio y otro, aunque el más reiterativo es “La crisis en el mundo del cómic desaparece y este comienza a levantar cabeza”. Algo que no he dejado de escuchar en los últimos diez años, lo que demuestra que el cómic interesa bien poco a los medios de comunicación, los cuales siempre recurren al periodista de turno que tras cubrir algún evento deportivo se dedica a realizar una crónica de lo que presuntamente se cuece en el sector.

La “crisis” del cómic no es el único tema recurrente que se asoma a nuestros diarios estos días, evidentemente, no pueden faltar las imágenes tomadas a pie de Saló de los chavalillos disfrazados de superhéroes o de algún personaje de cómic Manga (a los que siempre me han dado ganas de propinarles alguna sonora colleja, aunque finalmente me contengo).

Una vez más nos encontraremos con el exhibicionismo de camisetas, no me dirán que no lo han notado, al Saló una gran parte del público acude para exhibir esas camisetas tan cojonudas y que nunca conseguimos ver en la calle. También sentiremos un cierto pánico al acercarnos a la sección de fanzines, donde seremos acosados para que compremos una supuesta obra maestra por un precio también presuntamente ridículo y finalmente acabaremos en el bar, sosteniendo cerveza en vasos de plástico y comiendo los tradicionales bocatas de butifarra, mientras que nos congratulamos de la firma que nos ha hecho algún autor o de la cantidad de obras que nos llevaremos este año para casa.

En fin, este año me pasaré el sábado y el domingo por allí. Ya les contaré la experiencia si es que realmente merece la pena llegar a contarla.