Siempre he reivindicado la importancia de los títulos de crédito en las películas, llegando incluso a reclamar para ellos algún galardón especial en tantos festivales de cine como se realizan o quizás algún Oscar para estas pequeñas –en ocasiones- obras de arte que ayudan al espectador a introducirse en el imaginario mundo que está por venir.

Desgraciadamente, no sólo no se le concede la importancia que debería tener esta parte de las películas, sino que últimamente están apareciendo obras en las que se prescinde completamente de los créditos, los autores de la película, por lo visto ya ni tan solo se merecen unos escuetos créditos a lo Woody Allen, con unas letras blancas sobre un fondo negro, ni eso, por lo visto leer puede cansar al espectador y lo mejor es pasar directamente a la acción.

Tras la muerte de Saul Bass, empecé a creer que el futuro de los títulos de crédito peligraban, por lo que es una suerte contar con autores de la altura de Kyle Cooper, si lugar a dudas uno de los renovadores de este arte tan poco valorado en el cine. Autor que ya nos dejó con la boca abierta en el que fue su segundo trabajo “Seven”, donde acompañado por la claustrofóbica banda sonora de Nine Inch Niles conducía a l espectador a un estado de angustia del que difícilmente era posible desprenderse a lo largo de la genial obra de David Fincher.

Resultaría difícil decidirse por un solo trabajo de los más de 150 que ya ha realizado para diversas
películas. La enfatizada lucha entre la araña y el pulpo en “Spiderman II”, el hipnótico viaje al interior del cuerpo humano que ofrecía en la que fuese uno de los últimos trabajos de Marlon Brando en “La isla del Dr.Moreau” o Bravehearth, “Ray”, “El Show de Truman”...

Todos los títulos de creadito realizados por Cooper, son identificables por su personal manera de trabajar, invitando a ver la película aunque sólo sea por estas acreditaciones de un hombre que según sus propias declaraciones, trabajar con letras es algo casi innato, ya que desde joven se dedicaba a escoger palabras en el diccionario para comenzar a rediseñarlas hasta conseguir el verdadero significado que daban.

En más de una ocasión y de manera irremediable, se ha llegado a comparar a Cooper con el maestro Saul Bass ante lo que Cooper se despacha diciendo que es un auténtico honor tal comparación, pero que él encuentra serias diferencias entre los trabajos de ambos, principalmente por las diferentes técnicas que utilizan para plasmar sus ideas en la pantalla. Algo que no deja de resultar curioso si tenemos en cuenta que Cooper es todo un defensor a ultranza de la fotografía analógica, base, según él mismo comenta, para muchas de sus obras.

No se pierdan la web de la empresa de Kyle Cooper, llamada Imaginary Forces, en honor al “Enrique V” de Shakespeare. Desde donde podrán ver todos sus trabajos realizados hasta la fecha.