Siempre creí que el dibujante que mejor se enfrentaba a la muerte en sus obras era Bernie Wrightson, el eterno ilustrador de la Warren a quien tantas horas le había dedicado saboreando cada una de sus viñetas.

Todo esto fue hasta que descubrí la obra de Laurie Lipton. Una artista norteamericana que dibuja a golpe de lápiz a los muertitos más recalcitrantes del arte contemporáneo.

Lipton dibuja seres cadavéricos, muertos en vida viviendo situaciones de suma cotidianeidad. Les rodea de personajes vivos, les hace bailar o beber vino, cualquier cosa para poder humanizar la muerte, hasta el punto de que podemos verla como algo realmente cercano e incluso simpático.

La obra de Lipton pretende ir más allá del flirteo con los muertos, dibujando situaciones comunes o rincones de nuestras calles. Siempre buscando el detalle más ínfimo, para mayor deleite del espectador.

Pásense por su web. Desearán tener todas sus obras colgadas en el salón de su casa.