"PERROS DE PAJA" EL PLACER DE LA VIOLENCIA (CINE Y VIOLENCIA I)
"El cielo y la tierra son crueles, tratan a todos los seres vivos como a perros de paja” (El libro de las mutaciones)
El Hombre -o la mujer, en este caso no existen distinciones de género) es un ser violento. No deberíamos avergonzarnos de ello. De hecho y debido a esta condición innata debemos nuestro estatus en la naturaleza. Hemos demostrado nuestro dominio y superioridad respecto al resto de las especies utilizando la violencia. Stanley Kubrick lo reflejó perfectamente en "2001. Una odisea del espacio" cuando los homínidos descubren gracias la fuerza del Monolito, el potencial que supone un arma (hueso) en sus manos para conseguir aterrorizar al enemigo y hacerse con su terreno. Siendo esto precisamente lo
que les convierte en humanos. Dicho de otra manera, gracias a la violencia somos humanos. No en vano tenemos uñas y colmillos que no sirven en su estado más primario más que para defendernos y atacar. Agredir y matar a quien intente usurpar nuestro terreno.
Sam Peckimpah, siempre fue buen conocedor de esta debilidad humana y no olvidó dejar de reflejarla en prácticamente todas sus películas. El hombre es un lobo para el hombre y por eso mismo es humano, debería pensar en más de una ocasión. Aunque si bien ya lo había reflejado con anterioridad en sus películas, nunca hasta que dirigió "Perros de paja" lo hizo de una manera tan cristalina.
Peckimpah, dejó de ser el poeta de la violencia que le calificaron algunos críticos después del éxito de "Grupo salvaje". La violencia en "Perros de paja" se exhibe en estado puro, de una manera gráfica y sin hacer concesiones al espectador. Entendiendo este instinto humano como un tumor que hay que extirpar. Por lo que disecciona a sus personajes hasta conseguir arrancarlo de lo más profundo de todos ellos para así exhibirlo ante el espectador sin ningún tipo de complejos. Ensangrentado, crudo y decadente, para que quien se postre ante la pantalla entienda su verdadera condición animal.
La elección de personajes no puede ser en ningún momento más precisa. Las provinentes gafas de Dustin Hoffman (David Sumner) denotan a alguien introvertido. El empollón de la clase acostumbrado a recibir collejas por parte de todos los compañeros. Agresiones a las que a buen seguro no respondía pues sentía más apego a las complejas incógnitas de las ecuaciones que tenía que desvelar. Susan George (Amy Sumner) es casi un personaje antagónico para su marido, si bien David es alguien que no percibe la realidad de quienes le rodean con la misma claridad, Amy es tremendamente carnal. Un ser terrenal a quien le gusta ser gustada, despertar pasiones entre quienes la rodean en un lugar aparentemente tranquilo, donde nunca ocurre nada malo y los lugareños deberían ser campechanos y acogedores para con el extranjero. Desgraciadamente, tantos siglos de ostracismo, han obligado a los oriundos a mantenerse fieles a los instintos más elementales del ser humano.
Tal antagonismo entre los dos protagonistas principales de la película y el medio que les rodea
desaparecerá cuando la violencia les supere y se conviertan en personajes letales para con sus congéneres. Todos iguales, hermanados por un instinto de normas primarias, matar o morir. Respondiendo de la misma manera en que son atacados y si cabe con mayor fuerza para así conseguir derrotar al agresor. Peckimpah no se conforma con mostrarnos como sube la tensión entre los personajes sino que demuestra que tanto la violencia como la venganza desencadenan una especial sensación de placer. Para ello basta observar la cara de satisfacción de Dustin Hoffman cuando a golpes de culata destroza el cráneo de uno de sus paletos agresores.
A pesar de las altas dosis de sadismo que destila esta obra maestra de Peckimpah, lo que desató mayor espanto entre la sociedad fueron las expresiones de ambiguo placer que demostraba Susan George durante la primera violación por parte de uno de los paletos. Algo que desató las iras de la sociedad bienpensante que llegó a calificar a "Perros de paja" como la "Primera obra de arte fascista
americana" llegando a ser recortado parte de su metraje en diferentes países. Concretamente en España, la escena de la segunda violación fue completamente suprimida de las salas de cine, quizás por que en esta ocasión la protagonista era brutalmente sodomizada.
Yo nunca he visto en "Perros de paja" una película fascista, sencillamente deberíamos interpretarla como una obra que se limita a explorar los límites del ser humano y aún me atrevería a asegurar de que no se trata ni tan solo de una película violenta, "Perros de paja" es simple y llanamente un estudio sobre la violencia.
No permita que sus hijos lean este blog!!!
Puede provocar nihilismo, ludismo, distopia y sudoración mental.
Sr.Ruso/Unabomber, disidente del blog “Mucho Ruso En Rusia”. Consumidor incondicional de cultura cochambrosa. Se pierde por los carajillos de Baileys, escuchar a Frank Zappa, leer tebeos y ver cine caducado. En 1987 es abducido por un OVNI, siendo trasladado a la galaxia Alfa Centauri, donde conoce a Elvis, Franco y Naranjito, conviviendo con ellos en una comuna jipi-espacial. Cuatro años más tarde es devuelto a la Tierra, momento en el cual empieza a colaborar en fanzines, radios y revistas comarcales. El autor define este blog como chiripitiflautico y sinsentido, advirtiendo que su lectura puede provocar sudoración, palpitaciones y acelerar el crecimiento de pelos en la planta del pie.


Wu Ming dijo
Tu mismo lo has dicho, Sr. Ruso, esta pelicula es un espectacular estudio sobre la violencia, no es una pelicula violenta en el sentido de mostrar la violencia por mostrarla, por simplemente epatar.
Junto con "Grupo Salvaje" y "Quiero la Cabeza de Alfredo Garcia", de lo mejor de este grandisimo y ( aún hoy todavía) incomprendido autor.
11 Abril 2006 | 01:50 PM