Que los juguetes ya no son lo que eran lo sabemos todos. Desde que la Play Station irrumpió en nuestros hogares la diversión tomó un sentido giro de 180º y rápidamente olvidamos aquellos juegos que nos habían acompañado durante toda la infancia. Las "Barriguitas" fueron víctimas de uno de los más brutales genocidios jugueteros de la historia, "Miguelín" el muñeco grandullón hace tiempo que se suicidó al creerse un incomprendido, los "Juegos Reunidos" fueron condenados a la hoguera y la muñeca "Nancy" salió del armario y convenció a "Barbie" de que también era lesbiana. Después de convivir durante tres meses en un micropiso "Barbie" entró en una profunda depresión al enterarse de que "Kent" había fallecido en un accidente automovilístico, en aquel flamante coche rosa que tantas alegrías le había dado en el asiento de atrás (la depresión fue provocada por que el coche rosa se convirtió en un amasijo de plástico inservible) "Nancy" no soportó el tormento de su buena amiga y amaneció flotando en una bañera después de haber consumido una gran dosis de barbitúricos con Whisky (todo sabemos que "Nancy" siempre le dio a la botella).
Después de la triste extinción de los muñecos y ante la imperante soberanía de los universos virtuales a los que inmiscuye la Play Station a nuestros hijos, tan sólo quedaba una alternativa, reinventar o de alguna manera renacer toda aquella juguetería roñosa para ponerla al día.
De ello se han encargado varios artistas, rompedores todos ellos, que han utilizado los materiales clásicos para rehacer y revivir de entre los muertos a todos aquellos muñequillos que formaron parte de varias generaciones. La búsqueda fue ardua y costosa, en muchos momentos creyeron que no lo conseguirían debido al mal estado en el que se encontraban sus deshilachados cuerpecillos, pero finalmente el esfuerzo valió la pena. El artista Edward String’s se encontró con una "Barriguitas" corroída por los gusanos junto con otros ositos siameses que habían crecido bajo la oscuridad de una cama, mientras cuidaban de unos amigos embalsamados. Fi Dalwood’s propuso a un pequeño grupo de supervivientes que el único camino para seguir adelante era fusionarse con la electrónica, para lo que les implantó grandes cantidades de cables y microcircuitos en sus diminutos cuerpecillos. Halszka Serefine’s descubrió que algunos muñecos habían conseguido procrearse pero debido la consaguinidad de sus padres, sus crías habían nacido con serias malformaciones. Y Jenny Franci’s se quedó estupefacta al comprobar que para evitar la marginación a la que se veían sometidas unas de las ultimas muñecas supervivientes, crearon una secta satánica desde la que tenían intención de adentrarse en todos los hogares y así tomarse su justa venganza.
Tengan cuidado. Escondan la Play Station y todo aquello que tenga enchufe. Pronto entrarán en sus casas y ya nada será igual.



Me gusta el revival con notas futuristas. Tengo que mandarles a la Selene. ¿Te acuerdas de ella? Era la versión galáctica de la Nancy. Yo siempre pensé que era la deshonra de la factoriá famosa, por eso de los ojos verdes relucientes, que imaginaba producto de la absenta.
Selene...¡¡¡claro que si!!! hacía años que no recordaba a esa muñeca. Hay que reibvindicarla, pero ya!!!
Que monas todas y que malaleche parecen tener. Estas te cogen a la Mariquita Perez y como mínimo la abren en canal.
La pena es que no existan a tamaño natural. Entonces yo sí me hacía con una.
Pués no sabes la última, me la explicaba ayer mi vecina Mari Pili..... que Madelman, ese tiarron de muñeco, no se encontraba agusto con su cuerpo y aprovechando la facilidades que da la Seguridad Social para estos temas, se ha hecho un cambio de sexo y ahora se hace llamar Loli la Eléctrica y se ha metido a trabajar en el TNT.
Un saludo,
Sapporo
Que muñecos más feos, ¿los niños pequeños no tendrán pesadillas con estos peluches?
Sapporo,
No me extraña, aunque tampoco creo que le resulte muy caro a la Seguridad Social el cambio de sexo, yo siempre les quitaba los pantalones a los Madelman y comprobaba que eran asexuados, aunque todos llevaban unos intrigantes calzoncillos de color blanco. Algo más difícil lo habrían tenido con los Geyperman, borrar aquella barba y la cicatriz de la cara podría ser algo más complicado para convertirlos en Loli la Eléctrica.