La memoria es efímera y confusa. Contaba tan sólo con diez años cuando a golpe de metralleta los militares intentaron tumbar la tambaleante democracia de hace 25 años. Con esa edad, uno ya puede hacer uso de la memoria, pero no por ello se asume la magnitud de la tragedia que se estaba mascando.
Los recuerdos siguen siendo borrosos. Llamadas telefónicas entre familiares, en las que se repartía tranquilidad, en una especie de auto consuelo que iba de un auricular a otro confiando en que finalmente no pasaría nada, pero que mejor era no salir a la calle, que en casa se estaba más seguro.
Finalmente no pasó nada, o casi nada. El 24 de febrero de 1981 fue un día cualquiera para todo chaval que con la cartera en la espalda se dirigiera a la escuela. Fue allí donde antes de empezar una de las clases, un profesor se dirigió a nosotros para preguntarnos si sabíamos que es lo que había sucedido la noche anterior, todos asentimos con la cabeza, evidentemente sabíamos que “algo” había sucedido, aunque tardaríamos bastante tiempo en saber que si el tipo del tricornio se hubiese salido con la suya, hoy nada sería igual. El profesor nos explicó la gravedad de la noticia, imagino que en ese momento todavía consternado por los acontecimientos que habría vivido durante toda la noche con la radio pegada a la oreja. Tras la explicación volvimos a ratificar nuestra postura en la que afirmábamos estar al corriente de lo sucedido.
Para refrescar la memoria de lo acaecido, he corrido a buscar en la estantería donde guardo la colección de “El Víbora” y he buscado hasta encontrar el especial que publicó la desaparecida revista de cómics, a las pocas semanas de producirse el fracasado golpe de estado. Por cierto, hoy todo un ejemplar para coleccionistas y de un gran valor histórico, pues fue la única publicación de la época que osó a plantar cara al asunto, dibujando y satirizando a los protagonistas de la trama.
Para aquella publicación (de la que les he escaneado algunas de las páginas) se presentaron la plana mayor del cómic underground de la época, Max dibujó la portada y una historieta, Pons, Onliyú, Gallardo, Mediavilla, Mariscal y el mismo Gilbert Shelton (Freak Brothers) dedicó una descacharrante historieta en la que presentaba a un senil Tejero que después de cumplir condena y salir de la cárcel, decide volver a perpetrar otro golpe de estado y cuando llega al parlamento le dicen que no servirá de nada, pues el país ha sido fragmentado y de España tan sólo quedan dos manzanas en el centro de Madrid.
Por cierto, 25 años después de El Golpe, Tejero disfruta de la condicional, es pensionista y un cotizado pintor, pues vende sus obras por 2400 euros.
SPAIN IS PAIN.



Yo tengo vagos recuerdos. La noche viendo la tele, medio dormitando sin enterarme realmente de lo que pasaba. Sí, recuerdo cuando salió el Rey y las palabras de mi madre. Al día siguiente al cole, por supuesto, era sagrado en mi casa, así se hubiera declarado otra guerra civil.
Ese comic no tiene precio. Menudas joyas que guardas.
Ventajas de nuestro ordenamiento jurídico orientado a la reinserción. De todas maneras, ya es inofensivo.
Hola, yo era un crio (14 años) pero desde mi casa (Valencia) se veía una carretera (que hoy no existe) por donde rugían los tanques del Vizcaya XXI que venían desde su acuartelamineto en Betera a tomar quien sabe qué... todos teniamos mucho miedo en casa. Años después hice la mili en ese batallón de infanteria y aquellos tanques americanos de segunda mano más que miedo... me daban risa.
Me gusta tu web y la voy a enlazar a la mía. Ánimo
Ben cordialment,
Sirenita,
es curiosos como algunos acontecimientos se pueden perpetuar en la memoria, recuerdo qué hacia cuando ocurrió el Golpe o lo que estaba haciendo mientras los aviones impactaron el las Torres Gemelas, pero por el contrario me cuesta recordar qué comí ayer.
Rafa,
Vaya, yo hice la mili en Madrid y en el cuartel en el que estaba decían que allí guardaban los tanques del 23-F, quizás hicimos la mili en el mismo lugar o puede ser que los militares del cuartel donde me encontraba se quisieran pasar de listos y vacilarnos con que aquellas reliquias fueron exhibidas en las calles de Valencia como ostentación de fuerza.
He visto tu blog, me parece interesante y lo enlazo desde Condiciones Adversas.
Me resulta extraño leerles el recuerdo de un golpe que casi fue, hasta podría decir que los envidio. Aquí, en Argentina, pronto se cumplirán 30 años del golpe que sí fue, que duró casi una década de terror, que dejó 30 mil desaparecidos, entre ellos el gran guionista Héctor Germán Oesterheld (creador de El Eternauta) quien desde sus comics se atrevió a desafiar al fascismo.
Muy buen post, recordar lo que pudo haber sido también es una forma de que nunca sea.
Grismar,
tremenda la dictadura de Videla, tremenda.
En España, el Golpe de Tejero fracasó por suerte, pero el de Franco provocó una guerra civil y una dictadura de 40 años. Todo país desgraciadamente acostumbra a tener su página negra que no tenemos que olvidar nunca.
Me alegro que me recuerdes a Oesterheld todo un mito en el mundo del cómic y "El Eternauta" una obra capital sin lugar a dudas.