No sé si llego tarde a comentar la noticia, pero la verdad es que me acabo de enterar hoy. Ya sabía desde hace tiempo que la voracidad de la SGAE por llenar sus (ya muy llenas) arcas, no tenía límites. Pero lo que no me esperaba es que su última hazaña sea la de perseguir a los salones de bodas y a las procesiones para exigirles el pago del canon que ya están acostumbrados a cobrar a bares musicales, discotecas, grabaciones o los CD's vírgenes que yo utilizo para almacenar las fotografías de mi cámara digital, que ya me dirán ustedes que tiene que ver la puñetera SGAE con mis fotos.

Vayan con cuidado, estos tipos no tienen límite y ya me imagino qué puede ser lo siguiente ¿cobrar a cualquier ciudadano por silbar en plena calle? ¿por cantar en la ducha? Yo, tonto de mí, acostumbro a comprarme casi todos los discos originales y no utilizo internet para descargarme películas, pero créanme, que después de enterarme de este tipo de noticias, aunque sólo sea como acto de rebeldía me instalo la mula en mi ordenador.

El paralelismo de la foto de cabecera imagino que lo habrán identificado enseguida, la mafiosa familia Corleone bien poco tenía que envidiar a la SGAE y así, de paso decoro el blog con una imagen de Marlon Brando, el mejor actor que haya parido madre.