(N)O.N.G.
Permítanme que hoy sea todo lo políticamente incorrecto que pueda. Durante estos días en los que supuestamente todo el mundo es buena persona y se comporta como si nunca hubiese roto un plato, repartiendo bondad a diestro y siniestro, en mi buzón están empezando a llegar (como cada año) las cartas en las que se me insta a colaborar en alguna ONG, imagino que siguiendo la misma estrategia mercantilista que utilizan las maratones televisivas y demás inventos para limpiar la conciencia de algunos.
Me declaro totalmente en contra de toda ONG y espero que no me malinterpreten por ello, con me confundan con un liberal de medio pelo, sino todo lo contrario. Pienso que este tipo de organizaciones no es la solución y con ello no quiero decir que no sean útiles, pero tan sólo sirven para poner parches a grandes problemas como son las desigualdades sociales y el mal reparto del capital en el mundo.
Mediante una ONG, lo único que conseguimos es privatizar la buena conciencia de las personas y la solución no pasa por este tipo de “arreglillos” en los que unos pocos participan aportando los excedentes de sus nóminas para poder luego gritarlo a los cuatro vientos, si no por exigir a nuestros gobernantes que sean ellos como representantes de su pueblo quienes no se dediquen a potenciar las
desigualdades antes comentadas. En un mundo globalizado, la lucha no puede ser individual, ni siquiera de un grupo de personas, la respuesta ha de ser también global y ha de estar en manos de quienes elegimos democráticamente y para ello hemos de tener conciencia política y no pensar en el enriquecimiento propio mientras condenamos a quienes no tienen nada a que sus futuras generaciones tengan que vivir la misma suerte.
Colaborar con una ONG es un acto de buena voluntad, no lo pienso poner en duda pero se me antoja equipararlo a cuando Lady Di, se dedicaba a hacerse la foto de turno con las víctimas de minas antipersona, para luego desaparecer en su helicóptero camino de palacio y por la noche a cenar en los mejores restaurantes, dicha actitud no deja de ser un acto de esnobismo con el que no se soluciona nada aunque se consiga engañar a unos cuantos – finalmente a Lady Di le concedieron indirectamente el Premio Nobel De La Paz -.
La misma historia la podría equiparar a las tiendas de comercio justo, de bien poco sirve comprar ocasionalmente un paquete de café de Colombia con todas las garantías de que el intermediario ha pagado el precio que de verdad le corresponde al agricultor, cuando nos inflamos a cargar los carros en el supermercado con productos de multinacionales que o bien desforestan grandes zonas del Amazonas o contaminan nuestros ríos, pero claro, servir el café y soltar un largo discurso con palabras como solidaridad, cooperación, sostenibilidad y del acto de buena fe que se llevará a cabo consumiendo tan exquisita delicia hará subir el orgullo a los comensales, a la vez que hará invisibles las botellas de Coca-Cola que cohabitan en la misma mesa.
No permita que sus hijos lean este blog!!!
Puede provocar nihilismo, ludismo, distopia y sudoración mental.
Sr.Ruso/Unabomber, disidente del blog “Mucho Ruso En Rusia”. Consumidor incondicional de cultura cochambrosa. Se pierde por los carajillos de Baileys, escuchar a Frank Zappa, leer tebeos y ver cine caducado. En 1987 es abducido por un OVNI, siendo trasladado a la galaxia Alfa Centauri, donde conoce a Elvis, Franco y Naranjito, conviviendo con ellos en una comuna jipi-espacial. Cuatro años más tarde es devuelto a la Tierra, momento en el cual empieza a colaborar en fanzines, radios y revistas comarcales. El autor define este blog como chiripitiflautico y sinsentido, advirtiendo que su lectura puede provocar sudoración, palpitaciones y acelerar el crecimiento de pelos en la planta del pie.


Ivan dijo
Que sí, que te entiendo y me uno a tu causa
22 Diciembre 2005 | 02:41