Michael Landon, antes de convertirse en el emblemático protagonista de Bonanza y de tomar su particular “Autopista Hacia El Cielo”, flirteó con la serie B protagonizando títulos tan infumables como entrañables. Uno de esos ejemplos fue “I Was A Teenage Werewolf”, un subproducto creado para su explotación en cines al aire libre, en los que las parejas acuden con sus enormes Cadillacs, para hacer de todo menos mirar la película.
Desafortunadamente, bastante años más después Michael J. Fox interpretó “Teen Wolf” un exploit encubierto de la divertida película de Landon que evidentemente no pudo lucir un cartel tan peculiar como el que queda a la cabecera de este post.



Verdadero pánico me daba a mi el Landon, sobre todo en La casa de la pradera, el churro más pastoso y aceitoso que jamás ha existido.
Recuerdo haber visionado la versión de Michael J Fox hace mucho tiempo. Un pastiche más para quinceañeros, de esos que se digieren rapidamente y no rememoras nunca más. Pero no puedo compararlo con la primera adaptación que, generalmente suelen ser mejores.
A Michael J Fox y Landon les rodea un cierto aire de beatitud. El primero, por la manera tan entera que está haciendo frente a su enfermedad ( no bromeo, no es un tema para ello) y a Landon porque, de tanto emular a un angel, se le quedó cierto aire que le acompañó hasta su muerte. Y es que igual que a Weismuller con Tarzan y a Bela Lugosi con Drácula, todo se pega.
Engelson, Sirenita,
A mi nunca me dio el más mínimo rechazo Michael Landon, aún al contrario, lo consideraba un tipo entrañable.
No había reparado en el paralelismo entre Landon y Fox. Si bien nunca les he considerado buenos actores, ambos me han hecho pasar buenos momentos y tengo que reconocer que "Regreso al futuro" es una de mis trilogías preferidas y no me la podría imaginar con ningún otro actor que no fuese Fox.
Nunca bromearía sobre la enfermedad de Fox, aunque recuerdo que cuando murió Landon hice uso de mi humor negro ya que por entonces TVE proyectaba "Autopista hacia el cielo".