Todo género cinematográfico o musical crea sus propios mitos, no es de extrañar que años después de su muerte, millones de seguidores de todo el mundo adoren a Marilin Monroe, James Dean o Elvis Presley. El cine X, no podía ser menos, a lo largo de su existencia ha creado diferentes personajes que han conseguido perpetuarse en el inconsciente colectivo de la población. Podríamos recordar a Linda Lovelace, Traci Lords, Marilin Chambers o actores contemporáneos de la altura de Nacho Vidal o Rocco Siffredi, pero ninguno de ellos llegaría a la suela de los zapatos si intentara equipararse al más grande actor porno de todos los tiempos, John Holmes.

Todo mito crea sus propias leyendas, por lo que acercarse a su obra supone un tortuoso camino en el que difícilmente logramos saber donde acaba la realidad y donde comienza el mito. John C.Holmes era un muchacho nacido en Ohio, estudió educación física y trabajó como conductor de ambulancias y de máquinas elevadoras. No tardó mucho en darse cuenta del portento que tenía entre las piernas y decidió sacarle provecho.

La herramienta de trabajo de Holmes, era un gigantesco apéndice de 35 cm. Que colgaba entre sus piernas, por lo que antes de seguir leyendo el post de hoy, y si no han visto nunca una película suya, les recomiendo que para entender íntegramente la figura de John Holmes, cojan antes una regla (grande) o un metro, colóquenlo entre las piernas y estírenlo hasta conseguir una extensión de treinta y cinco centímetros, una vez realizado el experimento y recuperados de la impresión, sigan leyendo; Comprenderán que ante un miembro de proporciones caballunas como el de Holmes, no me refiera a él llamándolo pene, sino que lo llame por el único nombre que puede tener semejante aparato: POLLA. Un pene es lo que tenemos el resto de los humanos entre las piernas, John Holmes en este aspecto sin lugar a dudas era sobrehumano.

En el mundo del cine X el tamaño si que importa, por mucho que siempre haya alguien que se empeñe a decir lo contrario, a menos que exceptuemos los casos de Torbe, al cual se le valora más su faceta freak que el tamaño de su miembro, y al cual deberíamos situarlo en el mismo conjunto de actores que integrarían Holly One y Ron Jeremy.

Holmes con tan sólo 20 años se adentró en el mundo del porno, primero, cuando el cine X se movía únicamente en circuitos clandestinos protagonizando nefastas películas rodadas en Super 8 y destinadas a la venta en oscuros sex shops o contorneándose en locales de alterne.

Con la legalización del cine X, no tardó en saltar a la fama y convertirse en el actor, mejor pagado del momento, hasta ser conocido en los años 70 como Mr. 35 cm. O Cash Holmes, por su costumbre de cobrar en efectivo cantidades que llegaron a ascender hasta los 3.000 dólares por actuación. Había llegado a lo más alto que se puede llegar dentro del cine X, era una estrella respetada, con la que todos los productores querían trabajar, ya que de su sudor obtenían pingües beneficios. Durante aquella época, interpretó algunos de sus films más famosos cómo “Rockin with Seka”, “Dracula Sucks” o la serie de películas protagonizadas por su alter ego cinematográfico al que llamó John Wadd, un detective setentero que no resolvía los casos precisamente con un Revolver, y que combinando acción y sexo explícito, contiene algunos de los momentos más entrañables y macarras del porno: Pantalones acampanados, pelos afro o pantalla partida eran algunas de las características de aquellas producciones.

La decadencia del Rey del Porno llegó de la mano de la droga. Su adicción a la heroína y en especial a la cocaína, parecía no tener límites y debilitaban su cuerpo. Los rodajes se eternizaban cada vez más, le costaba mantener una erección y su caché como actor comenzó a devaluarse. Su dependencia a la coca, le llevó a relacionarse con un traficante llamado Ed Nash, siendo condenado a prisión por complicidad en el asesinato de cuatro hombres. Según las declaraciones de Holmes, fue obligado a conducir un coche, que le llevaría junto con los gangsters de Nash a la casa donde fueron asesinadas cuatro personas en un ajuste de cuentas entre bandas. En realidad, Holmes había contactado con unos matones para que entrasen a robar en la mansión de Ed Nash y posteriormente repartirse el botín. Nash supo de la implicación de Holmes en el robo y le amenazó con asesinarlo si no le contaba antes quien entró en su casa, la estrella del porno no tardó en cantar y el resto de implicados en el hurto fueron asesinados.

Durante sus años como estrella del porno, John Holmes había colaborado con la policía en la detención de redes de pederastas, lo que le permitió costearse buenas amistades entre el gremio de la policía, que intercedieron para que abandonara la prisión tras haber permanecido tan sólo un año.

Una vez en libertad, malvivió interpretando producciones demenciales, robando coches y maletas en los aeropuertos e incluso prostituyéndose tanto con hombres como con mujeres para poder costearse sus cada vez más caros excesos.

Ed Nash tampoco tardó en abandonar la cárcel, lo que junto con la dependencia a la cocaína de Holmes, incrementó un estado de paranoia perpetua por miedo a una posible venganza.

Holmes ya no pudo caer más bajo cuando en 1986 contrajo anticuerpos del sida y a pesar de conocerlo, guardó silencio y continuó trabajando en el porno pese al riesgo de contagiar a sus compañeras de profesión, entre ellas Cicciolina o Amber Lynn con las que rodaría algunas de sus últimas películas.

El sida puso punto final a la decadente trayectoria del semental, llevándoselo a al tumba en 1988. Tras de sí, dejó una trayectoria tan desmedida como su propia vida: 14.000 mujeres pasaron por sus sábanas y acabó rodando un total de 2.200 películas

La industria cinematográfica, no ha dejado escapar tan sustanciosa vida, con la intención de llevar al cine el auge y caída de Holmes, viéndose reflejada en al menos dos ocasiones: en 1997, Paul Thomas Anderson se inspiró en la vida de Mr.35 cm. Para dirigir “Boggie Nights” una adaptación edulcorada de la vida del mítico actor porno, aunque esta sólo le sirvió para reflejar el mundo del cine porno, consiguiendo un excelente resultado final. Con peor fortuna, a pesar de ser un biopic reconocido de Holmes, se acercó James Cox en la desafortunada “Wonderland” dirigida en el año 2003, con Val Kilmer como protagonista y centrándose prácticamente en los últimos y más decadentes años.

Desde el día 5 hasta el 9 de octubre, el Festival de Cinema Erótic de Catalunya (FICEB) dedica una retrospectiva a la figura del indiscutible rey del porno, John Holmes.