Comencé a darle forma al vacío, desde un Principio pensé en que la nada tenía que desaparecer anárquicamente, conseguir la exactitud del caos. Así que a modo de diario visual decidí dejar constancia de aquello con lo que me encontraba en el camino y allí se juntaron todos, Joyce, Nietzche, el Boom con Vargas Llosa al frente y Robert De Niro encarándose al espejo mientras desenfundaba su poderosa Mágnum. Klaus Kinski al que disfracé de Santo el Enmascarado de Plata intentando agredir a Herzog. Una estrella de la CNT que durante mucho tiempo llevé con orgullo. Recortes de noticias y fragmentos de novelas. Recuerdos de viajes y pedazos de la exposición de Richard Avedon de la que hace pocos días les hice un post. Fidel por Sierra Maestra vigilado por una joven Alaska o Mazinguer Z sobrevolando el MACBA.

Cuatro años más tarde el caos que origina el paso del tiempo había adquirido la forma que pueden observar. La pared que cobijaba años de recuerdos tuvo que ser utilizada para otros fines, así que una a una fui arrancando todas las chinchetas que mantenían las imágenes suspendidas y empecé a introducir todos los recuerdos en una caja de Montecristos. La agité con la intención de que el caos cobrara orden y la dejé pernoctando para la eternidad en la balda de una estantería.

Burdon, espero que no le moleste que la influencia de su pastiche cobre forma en mi blog.