Yo fui uno de los muchos pringados que se compraron el número uno de la revista Rolling Stone, nunca antes la había leído, pero sabía que por allí habían pasado firmas míticas como la de Hunter S.Thompson y eso para mí le daba un caché impresionante ya que me creí que era el novamás del periodismo musical. No lo dudé dos veces, pese a dedicarle la portada a Alejandro Sanz, agarré el ejemplar y solté las doscientas y pico pelas que indicaba en la portada, me marché con la revista a casa y ávido de nuevos conocimientos comencé a repasarla de arriba abajo. Mi decepción fue mayúscula cuando comprobé que nada de lo que yo pensaba que era aquella revista aparecía reflejado en el ejemplar que yo sostenía entre las manos; todos los músicos (por llamarlos de alguna manera) que aparecían en las planas interiores eran los mismos que sonaban en cualquier emisora comercial, a pesar de ello entre tontería y tontería aparecía un artículo de Diego Manrique, y es que yo a este hombre le tengo mucho respeto y me leo todo aquello que publica, ya le dedique el artículo a Frank Zappa o a Shakira, siempre resulta lúcido e interesante lo que escribe, otra cosa es que aquel personaje sobre el que escribe no resulte interesante. A pesar de esto, desde el primer número deduje que no merecía la pena pagar ni una peseta por aquella revista que lo único que hacía era seguirle el juego a la industria, pero como el hombre es el único animal... ya me entienden, seguí comprando los siguientes ejemplares, en las portadas aparecían Mónica Naranjo, Ricky Martin y demás figuras de la música de masas pero yo no sé por qué, seguía queriendo ver entre páginas a Hunter S.Thompson. Necesité todo un año para reconocer que aquella revista era una mierdapinchadaenunpalo y dejé de comprarla, escondiendo todos los ejemplares (no los tiré porque yo soy muy fetichista y me da mucha pena tirar las cosas) para que ningún amigo supiese que me había comprado semejante publicación. A pesar de todo esta mañana he ido a comprar el diario y me he encontrado con dicha revista, con la que, como ya les he contado, tiempo atrás vivimos un falso y vacío idilio. La portada no está mal, aparece el cantante de los Coldplay, en una foto más propia de púberes quinceañeras que del treintañero que la estaba sosteniendo, entre los personajes que se destacan como colaboradores de la revista están Bowie, Beck y Keith Richards entre otros, por lo que la curiosidad ha sido más fuerte que mi rencor y he decidido agenciarmela junto con el diario. Después de abrirla he comprobado que efectivamente escriben los autores que aparecen en la portada, por lo que esta vez no me han tomado el pelo. Por lo visto, el reportaje en cuestión se trata de repasar cien artistas importantes del Rock, de la mano de otros artistas importantes también; de manera que Bowie dedica todo un artículo a escribir sobre Nine Inch Nails, Dave Navarro a Black Sabbath o Beck a Hank Williams y así sucesivamente, ya que esta es la segunda entrega, la primera apareció en el número anterior y mecagüenlaleche, yo no me enteré, porque aparecen perlas como Lou Reed ecribiendo sobre David Bowie o The Edge sobre The Clash, lo mejor no son sólo los artículos publicados, sino también las ilustraciones que se les dedican a los artistas, todas ellas realizadas por un dibujante diferente, entre ellos Tim Bower o Charles Miller.
Por cierto, me he comprado un teléfono móvil, yo era la única persona en este país que todavía no tenía un maldito aparato de esos... mañana les cuento.