No es que pretenda convertir este blog en una especie de monográfico sobre la obra de Lynch. De hecho no es difícil que aparezca con asiduidad, pero si lo hago coincidir en dos posts seguidos, es por que la dicha lo merece. Y es que acabo de descubrir esta página donde se pueden descargar casi todas las bandas sonoras y composiciones de David Lynch, para que puedan llenar su mp3 de músicas de otros mundos... ¿o quizás sea de este mismo?
En 1974, David Bowie estaba en plena gira norteamericana del distópico “Diamond Dogs”. Durante su recorrido por Norte América, Bowie se empapó de música negra y alucinó con los trabajos que editaba Stax. Así que, dando un nuevo giro a su carrera decidió grabar un disco de raíz. Para ello llamó a Toni Visconti para que le produjera un disco rápido y sucio de soul. El resultado no tardaría en plasmarse en “Young Americans”, consiguiendo una vez más todos sus objetivos: crear un álbum de música negra interpretado por una voz blanca.
Bowie, a mediados de los 70, ya había conquistado tanto el mercado, como el público europeo y a pesar de tener al público norteamericano en el bolsillo, aún le faltaba conquistar su mercado, llegar al número uno de las listas de ventas, así que comenzó la etapa de promoción de “Young Americans” y para ello acudió a programas de televisión para interpretar sus nuevas composiciones.
El 4 de diciembre de 1974, participó en la que sería unas de las interpretaciones para la televisión más recordadas del Duque Blanco. Fue para el Show de Dick Cavett en la NBC de New York, en riguroso directo y acompañado por 11 músicos en escena (A ver qué programa de televisión tiene hoy valor de llevar a la pantalla semejante proyecto y qué artista se atreve a subir a un escenario de televisión en esas mismas condiciones) entre los músicos de escena se encontraba un joven Carlos Alomar, que se convertiría rápidamente en el guitarrista preferido por Bowie para sus futuras grabaciones.
La Actuación del Camaleón, como pueden comprobar en el video, fue alucinante y finalmente cumplió con su objetivo: conquistó el mercado norteamericano. ¿Se podría pedir más? Si. Retroceder en el tiempo para poder revivir una época de gloria sin par para la música como lo fueron los años 70.
Las adaptaciones al cómic de grupos musicales, siempre se han caracterizado por la falta de calidad y originalidad en el proyecto. A excepción de Kiss, que contó con serie propia y unos guiones no cuidados pero que les venían como anillo al dedo a una formación que por sus características sobre el escenario podía haber sido un grupo de súper-héroes creados para engrosar la lista de héroes del noveno arte, el resto siempre han sido creados para poder exprimir aún más la gallina de los huevos de oro de la industria discográfica.
Desde Metallica a Madonna, todos han tenido su representación como héroes de papel. La premisa ha sido siempre sencilla: Si venden muchos discos también venderán muchos cómics, de manera que bastará colocar a los músicos representando las más torpes aventuras para que la colección desaparezca rápidamente de las librerías y ayude a engordas las arcas de la discográfica. Hasta aquí todo correcto, pero lo que no he conseguido aún, es digerir la representación que se hizo de Bowie para el cómic, al menos en esta tosca adaptación de Ziggy Stardust donde hay de todo menos vergüenza. Así que ahí tienen a Bowie, caracterizado como si fuese cualquier otro personaje, ya que merece un soberano esfuerzo compararlo con el original y para más INRI, aparece acompañado por otros personajes musicales de la talla de Ozzy Osbourne o Elton John (Ahí es nada, oigan) en una trama propia del más trapisondo Conan el Bárbaro.
No dejen de verlo mediante este enlace y comprobarán que la sub-cultura puede ser repulsiva y embriagadora a partes iguales.
La industria discográfica española logró encontrar un tremendo filón durante los incipientes años 80, un nuevo público en el mercado musical hasta el momento ignorado, la chiquillería de cada casa tenía cada vez mayor peso específico en las decisiones de consumo y ello se hacía latente en los estudios de ventas, para ello las disqueras decidieron atacar y proporcionar una nueva clase de ídolos hasta el momento sólo destinados a complacer a sus hermanos mayores o padres. El héroe musical infantil había nacido, los super-grupos pop destinados a rascar el bolsillo de progenitores llegaba a golpe de single, bombardeando cualquier medio disponible y decidido a amarrarse en el tímpano de todo efebo descuidado. La industria del primitivo video-clip dio buena cuenta de ello y la televisión sirvió de excelente catapulta para entrar en masa en todo hogar de la nueva clase media.
Para ello se inventaron numerosas formaciones de pop infantil, grupos prefabricados con canciones refritas que harían las delicias de cualquier crío nacido en los años 70. A diferencia del pop pseudo infantil que imperaría durante las décadas siguientes, en los años 80 la música para los críos estaba también capitaneada por críos, marionetas movidas por los nuevos yppies que dieron a conocer una gran oferta de formaciones como Regaliz, Pato de Goma (Bueno, estos tan solo consiguieron colocar una canción), Enrique y Ana o los principales instigadores de toda esta revolución musical: Parchís, formación portadora (Nunca creadora, no nos vayamos a confundir) de una buena parte del cancionero popular de quienes hoy contamos o superamos la treintena. La estética Kistch del grupo con sus impagables monos de colores,sus bailoteos y contorsiones en televisión a golpe de zoom o las oberturas musicales de algunas de las principales series de animación para la televisión de aquella época marcaron un antes y un después en la concepción musical de mercado.
Elrotundo éxito en España traspasó fronteras, adentrándose en América Latina y creciendo la leyenda de auténticos monstruos de la música en países como México, Argentina (Allí MarioSábato les dirigió tres películas)o El Perú, donde aún hoy recuerdo como durante un viaje a este último país, y de estono hace demasiado tiempo, una limeña tras preguntarme de donde oriundo y responderle el nombre de España, me contestó con sorpresa “-Vaya, igual que Parchís” Respuesta que creí desenfocada, ya que desconocía la fuerza con que llegó a penetrar en el país andino esta formación y una vez extintos en España encontré paradójico que aún a día de hoy alguien recordase a esta formación.
Como toda historia de rápido ascenso, existe también un tenebroso reverso oscuro que en todo momento se intentó ocultar, en él existen envidias, manipulación, explotación e incluso se comenta que también existió la presencia de drogas en tan extenuante viaje por el estrellato de unos chavalillos que fueron abandonados a la buena de Dios cuando la industria discográfica estimó que ya les había sacado suficiente jugo y que era hora de cambiar de tercio y cortar los hilos que les mantenían en pie; Buena cuenta de este reverso oscuro que rodeó la leyenda de Parchís, la proporciona el reportaje que les dejo a pie de este post, un reportaje (Dividido en 6 partes por las consabidas limitaciones de espacio de Youtube) donde aparecen los personajes de Parchís a día de hoy, desvelando como fueron tratados y como se trataron entre ellos durante su fugaz pero persistente aparición de los vampirizadores quince minutos de gloria.
Enlaces de Youtube a "La historia detrás del mito":
A estas alturas imagino que ya conocerán mi extraña relación de amor-odio con el fotógrafo Terry Richardson. En otras ocasiones ya me he encargado de hablar sobre él y referirme a su obra desde el encanto y la indiferencia, ya que siempre lo he visto como un mal (Muy malo) fotógrafo pero con una gracia inconfesable y algunos atisbos de genialidad que le hace único. La misma gracia que le hace simpático en sus fotografías es la que traslada al mundo del videoclip. Tomen nota y dediquen unos minutos para ver lo que ha hecho junto con su colega para el vídeo Everybody knows than you're insane de Queens of the Stone Age. Divertido, tronchante y 100% Terry Richardson. Por cierto, estén atentos al "solo de guitarra".
Enlaces relacionados: - Terry Richardson en Condiciones Adversas, aquí. - Web oficial de Terry Richardson, aquí.
Más clips de Terry Richardson:
- Whirlwind Heat - "Purple" Chavalillas peleándose en medio del bosque y osos de peluche saltando por los aires.También 100%Richardson.
- Death in Vegas con Iggy Pop - "Aisha" Desasosegante videoclip, donde Richardson vuelve a poner el bosque como principal protagonista, contraponiéndolo esta vez a los espacios herméticos. Buen clip y excelente tema.
Frank Zappa fue siempre un rara avis en el mundo del rock, no sólo por su música en sí misma, sino por su peculiar percepción social y política que le llevó a presentarse a la presidencia de los EEUU. Pero quizás la faceta que más le desvincula del grueso de compañeros de tablas y generación era su animadversión por las drogas. Mientras que otros músicos hacían clara apología al uso de estupefacientes en sus canciones y los consumían a manos llenas, Zappa miraba a la droga con recelo, llegando en ocasiones a rechazar temas en los que se reivindicaba el uso de algún psicotrópico o negándose a que los componentes de sus formaciones musicales tomasen drogas cuando estaban de gira con él, resumiéndolo de la siguiente manera:
“-... Todo lo que pido a alguien que se encuentra en mi nómina es que no consuma ni esté en posesión de drogas mientras trabaja para mí. Lo que hagan en su tiempo libre en su vida privada es cosa suya, pero cuando están de gira es a mí a quien representan, y yo soy quien paga todas las facturas; A cambio me deben competencia y disponibilidad para actuar en público ofreciendo un concierto por el que luego me juzgarán a mí.”
Incluso en algunas otras declaraciones llegaba algo más lejos:
“-... En su momento más álgido, el LSD devastó Los Angeles. La mayoría de la gente que entonces se drogaba se echó a perder; conozco a muchos tan volados que apenas pueden atarse los zapatos. Muchos de los que fumaban marihuana porque era “enrollante y relajante” han perdido la memoria por completo (...) Sé de un músico que perdió también su sentido del ritmo.”
Si todo esto lo explico, es (si antes de leer todo esto le han dado al play en la pantallita del Youtube ya lo habrán evidenciado) por las ironías del destino – o de Michael Mann- cuando se invitó a Zappa a aparecer en uno de los episodios de la serie de televisión Miami Vice interpretando a un ¡Narcotraficante! Sin lugar a dudas estoy convencido de que Zappa se lo pasó bien no sólo interpretando al personaje, sino riéndose de sí mismo, algo que siempre fue una de sus principales virtudes.
Fuente de las declaraciones de Frank Zappa: Revista Cáñamo. Especial Música y drogas.
Nunca he visto en Luis Buñuel a un artista pop, al contrario que con su compañero Dalí, al cual siempre he considerado como el primer artista pop(ular) -Que nadie me mencione a Warhol en estas guisas que me lo como, este último era un tipo con muy buen ojo pero que distaba mucho de ser un gran artista- A pesar de ello, y perdonen las subordinaciones del texto, les tengo que reconocer que me ha sorprendido comprobar la inspiración que Buñuel ha despertado en diferentes artistas de música pop para atacar sus canciones con referencias al director de Calanda.
Tomen sino cuenta de la lista que les dejo y evidencien hasta que punto llega el legado del (quizás)mejor director que ha habido en España.
- Un chienandalou.Nash the Slash.
- L'age d'or. Aston Villa.
- Los olvidados. Pestime.
- Robinson Crusoe. Art of Noise.
- Él. Rubén Bladés.
- The Young One. NASA.
- Viridiana. Joaquín Sabina.
- El Ángel exterminador. Carlos Berlanga.
- Belle de Jour. Madrid de los Austrias.
- La voie lactée. Mireille Mathieu.
- Tristana. Mylene Farmer.
- Cest obscur object du désir. Les Charts.
Fuente del listado: Fernando Serrano - Zona de Obras Nº 30
Resulta evidente la estrecha vinculación entre el cine de terror y el rock; Si ustedes son devotos seguidores de la obra de Metallica (por poner un ejemplo) no es difícil que también hayan visto innumerables veces los trabajos de Wes Craven o Lucio Fulci. Este vínculo también se refleja en los mismos músicos, Lemmy Kilmister es todo un gran aficionado a las películas de Serie B, Joey Ramone también lo era e incluso podría llegar más lejos citando el nombre de Glen Danzing, que de las películas de terror hizo el corpus musical y estético de su trabajo al frente de los Misfits.
A pesar de la simpatía que se profesan estas dos corrientes artísticas, la industria cinematográfica, en pocas ocasiones se ha atrevido a conjugarlas, y no me refiero a alguna canción de Rob Zombie incluida en los títulos de crédito para promocionar así la película mediante videoclips, ni tampoco de los recopilatorios jevis que aparecen en algunos films con la intención en este caso de sacar aún mayor rendimiento de la película vendiendo el disco recopilatorio a algún pipiolo que se deje engañar, me refiero a bandas sonoras instrumentales creadas específicamente para dar vida a las imágenes que vemos en pantalla.
Uno de los pocos ejemplos que hemos podido ver y escuchar es el de la formación italiana Goblin, habituales compositores de las bandas sonoras de films de Dario Argento y por extensión de un buen puñado de giallos. Goblin nace de la formación de cuatro músicos, liderados en su origen por Claudio Simonetti tras pasar por otras formaciones de semejante nivel artistico (Il Retrato Di Dorian Gray, Oliver...). Músicos todos ellos de una detallada virtuosidad musical y que supieron adaptar como nadie la estructura del rock progresivo a la música de película, con la particularidad de poder disfrutar unilateralmente las composiciones de la formación sin necesidad de tener enfrente las imágenes, mientras se funde el rock progresivo con las influencias del Jazz, el funk o la música clásica, recuerden el tema central de “Phenomena”, con la voz de una soprano como principal protagonista, mientras las guitarras y la sección rítmica adquiría velocidades vertiginosas, la hipnótica melodía de “Rojo Oscuro” o las bases jazzisticas de “Zombi”.
Entre las más importantes composiciones de Goblin, no sólo se incluyen los trabajos para Argento, también cabría destacar las bandas sonoras que crearon para Joe D’amato en “Beyond Darkness”, “Patrick” en la versión italiana de la película, o la megalomaníaca “Virus”.
Simonetti abandonó Goblin para liderar la formación Daemonia, con una puesta en escena mucho más cercana al rock gótico de lo que tenía su anterior formación. También con interesantes composiciones pero sin llegar al nivel adquirido con su anterior formación. Simonetti ha continuado con la composición de bandas sonoras, trabajo en el que continua hasta el día de hoy, mientras que sus antiguos compañeros de Goblin volvieron a reunirse el pasado año para grabar un nuevo trabajo titulado “Back to The Goblin”, que aún no he podido escuchar pero reconozco que debe tener su aquel.
Enlaces relacionados:
Página de Goblin repleta de información. Sin lugar a dudas la mejor que he podido encontrar. Discografia completa de la formación y trabajos en solitario de todos sus miembros, entrevistas, curiosidades, artículos...
Web oficial de "los nuevos" Goblin, en la que se promociona su último disco y se puede repasar el grueso de su discografía.
MySpace de Goblin, enlacen a él sólo como mera curiosidad. Se pueden escuchar aleatoriamente algunas de sus composiciones.
Web oficial de Daemonia, pueden descargar en formato rar. las versiones que han realizado del tema central de Halloween de John Carpenter o del Tubular Bells de Mike Oldfield.
Sr.Ruso/Unabomber, disidente del blog “Mucho Ruso En Rusia”. Consumidor incondicional de cultura cochambrosa. Se pierde por los carajillos de Baileys, escuchar a Frank Zappa, leer tebeos y ver cine caducado. En 1987 es abducido por un OVNI, siendo trasladado a la galaxia Alfa Centauri, donde conoce a Elvis, Franco y Naranjito, conviviendo con ellos en una comuna jipi-espacial. Cuatro años más tarde es devuelto a la Tierra, momento en el cual empieza a colaborar en fanzines, radios y revistas comarcales. El autor define este blog como chiripitiflautico y sinsentido, advirtiendo que su lectura puede provocar sudoración, palpitaciones y acelerar el crecimiento de pelos en la planta del pie.