En la España franquista, la Ley de Vagos y Maleantes de 1954 incluye por primera vez a homosexuales y desviados sexuales. El comandante Antonio Vallejo-Nájera, jefe de los servicios médicos militares, y Juan José López Ibor llevan a cabo sucesivas investigaciones con el fin de examinar las raíces psicofísicas del marxismo (para descubrir el famoso "gen rojo"), la homosexualidad y la intersexualidad, preconizando, a pesar de la escasa tecnificación de las instituciones médicas durante el franquismo, la lobotomía, las terapias de modificación de conducta, el tratamiento mediante electroconvulsiones y la castración terapéutica con fines eugenésicos.
Texto extraído del libroTesto Yonqui (Espasa), de Beatriz Preciado.
Conocer la obra de Hunter S.Thompson es a la vez conocer toda una época irrepetible, la Norteamérica de los años 60 y 70. La irrupción del jipismo, la contracultura,conflictos raciales y la droga como eje de todo ello. Recientemente, se acaba de publicar el libro titulado "The life of Hunter S.Thompson", con un prólogo del metomentodo Johnny Deppen y donde se recopila el fruto de dos años recogiendo testimonios de aquellos que tuvieron la oportunidad de compartir su vida con el autor de "Los diarios del ron". Un total de 150 entrevistas, para ver luz entre las muchas sombras que han eclipsado la figura de Thompson.
De momento, el libro no ha sido editado en España, así que mientras esperamos que nos llegue esta obra a las librerías y para que vayan haciendo boca, les dejo con el extracto de un par de anecdotas, narradas por su mujer, Sandy. Disfrutenlas y comprueben que quizás Hunter estaba aún más loco de lo que nos parecía.
Se hizo amigo de los Jefferson Airplane y probó el ácido. Le trajeron a casa. Juan (El hijo de Thompson) aún dormia en la cuna. Yo no sabía nada del ácido, salvo que parecía peligroso. Hunter entonces me dijo: "Traeme mi pistola". Yo se la había escondido. "De eso nada", le contesté. Empezó a cabrearse. "Si no me das esa`pistola, tiro esta bota por la ventana". Y lo hizo. Rompió el cristal. Yo estaba temblando, pero en un impulso protector propio de una madre, me lancé sobre él y le arañé la cara. Le hice sangre. Paró de inmediato. Supongo que le asusté. Salió disparado hacia casa de Bob y Terri Geinger en Sonoma. Les llamé y pregunté si estaba ahí. Me dijeron que si y que estaba más tranquilo que nunca. "Está coloreando dibujos para nuesras hijas pequeñas".
Hunter había conocido a Ken Kesey en un programa de radio, donde le dijo que le interesaban los Ángeles del Infierno y que le gustaría conocerles. Hunter nos llevó a hogar de Kessey y sus Merry Pranksters, una comuna psicodélica que alcanzó notoriedad gracias al libro que escribió sobre ellos Tom Wolfe, "Ponche de ácido lisérgico". Toda una división de narcóticos les estaba vijilando, buscando cualquier indicio de que lo que estaban haciendo era algo ilegal. De repente nos topamos con una pancarta inmensa en la que se leía "Los Merry Pranksters dan la bienvenida a los Ángeles del Infierno". No sé que se les pasaría por la cabeza a los policías cuando vieron aquello. Los hijos de Kesey, de cinco y siete años, rondaban por ahí. También habían tomado ácido. Hunter no. En un momento dado, estábamos en el coche con el poeta Allen Ginsberg a por alcohol. Nos paró la policía y nos pidió que nos identificáramos. "Ginsberg repetía "Soy un poeta, soy un poeta". Nos hizo mucha gracia. Cuando volvimos había tenido lugar una violación múltiple. Había una mujer en el cobertizo. No gritaba ni se resistía. Había estado incosciente casi todo el tiempo. Un montón de ángeles habían participado. Esta escena la incluyó al final del libro.
Imagen del autor durante las vacaciones estivales en sus aposentos de la Bretaña Francesa.
Manuel Vicent,hablaba del Ulises de James Joyce como "Una de las cimas de 8000 metros de la literatura universal, que hay que escalar por la pared norte, desde la cual se despeñan una y otra vez los mejores alpinistas". Yo llevo años (cuatro con este) intentando llegar a la cima, dejándome la piel en el intento, mientras lidio con las peores tempestades, resbalo al alcanzar los hielos de la ladera y siempre acabo despeñándome. Me sacudo el polvo, me lamo las heridas y vuelvo a guardar la monolítica obra de Joyce en la misma estantería de donde salió unas pocas semanas atrás. Viendo como el hueco que dejó su ausencia es rellenado de nuevo y me cuestiono si volveré a intentar la odisea más adelante.
El resto del año, mientras abro otros libros, acostumbro a tirarme en cara labajezade mi fondo cultural al no haber leído esta sin par obra dereferencia, cuestionándome si sería necesario emprender otra vez la escalada, aunque esta vez fuese con oxígeno. Finalmente aparco la idea, esperando que lleguen otras vacaciones, deseando que pueda encadenar algunos días de relajación o que me pueda permitir el lujo de marchar a un monasterio donde desconectar de todo y dedicarme integramente a Joyce.
El cuarto intento no llegó finalmente a buen puerto. Olvidé pronto a Leopoldy Molly Bloom. Agarré un viejo Mondo Brutto y disfruté, si cabe, mucho más que con el Ulises. Sabiendo una vez más, que la cabra siempre tira al monte.
He estado vaciando viejas revistas de las estanterías, ya que el exceso de peso en ellas sugiere un inminente peligro para la integridad de la familia al poder desvanecerse al suelo debido a la acumulación de papel que han de soportar y que comienza a ser sospechosa de un claro síndrome de Diógenes.
En medio de la locura que supone clasificar cuales serán las revistas que acabarán en el contenedor azul después de soltar una lagrimita, he encontrado un viejo número de la revista Qué Leer, donde se entrevistaba a Michel Houellebecq con motivo de la publicación en España de la novela “La posibilidad de una isla”. Ya que el autor francés es todo un referente literario para mí, he releído una vez más las declaraciones del autor y he decidido rescatar algunos fragmentos para que puedan tener vida más allá del contenedor donde acabará por descansar dentro de unas horas.
“-...Me parece que el concepto de cultura les irrita (A los españoles). Llevan algo de razón, ya que aquella tiene mucho de aburrido. Van muy errados los que asocian cultura con obligación. El arte ha de resultar atractivo inmediatamente. Estoy de acuerdo con los españoles en su sana aversión por la idea de que debe hacerse un esfuerzo por captar la belleza.”
“-...Me gusta la ciencia-ficción, a pesar de sus defectos. 1984 es un gran libro. Aldoux Huxley es inteligente, de hecho es más inteligente que buen escritor, le falta presencia ycharme, y resulta en exceso abstracto. También leo ensayos por rachas, especialmente cuando sufro crisis, entonces acudo a los de filosofía y a los científicos.”
“-...Siempre me ha interesado pensar en las sociedades como agrupaciones que interactúan a escala global. En el plano personal, no estoy demasiado preocupado por mi envejecimiento, debería dejar de fumar, hacer deporte, inquietarme más al respecto.” (Punto de inflexión: Houellebebecq estruja su paquete de cigarrillos con el ceño fruncido. Da por finalizada la entrevista a menos que se renueve pronto su provisión de tabaco. “Es sumamente importante” apunta con un hilo de voz. El periodista sale en estampida hacia la cafetería del parador, regresa con una cajetilla de cigarrillos Camel Lighty recibe u “Merci”, pero no veo gesto alguno de aflojar el importe.
Entrevista publicada en el número104 de la revista Qué Leer.
Me jacto de no tener ninguna vocación territorial, no hay en mí ninguna seña de identidad que me enraíce a sentimientos patrióticos o de limitación fronteriza como últimamente se está llevando a cabo por diferentes facciones políticas en este país que se dedican a ensalzar banderas (perdón, pero me da grima escribir esa última palabra) que les ayude a sentirse más identificados con la tierra que pisan y creen poseer, sin darse cuenta que cuanto les pertenece es la cama donde duermen. A pesar de ello - Siempre hay un "pero", claro- siento un especial cariño por la ciudad donde vivo, por las calles que recorro cada día y por las esquinas que viro para llegar a casa. Así que como comprenderán, me ha hecho gracia comprobar como Lou Reed, entonaba el nombre de Mataró en el recital de poesía catalana acontecido recientemente junto a Laurie Anderson y Patti Smith en New York. Fueal final de la interpretacióndel poema "Amèrica" de Enric Cassases, leído, eso sí, en inglés pero con un divertido y siempre interesante acento americanodonde Reed hacía suya por unos segundos la ciudad que piso.
Si desean saber más, lean el artículo del afortunado periodista que le tocó cubrir el acontecimiento para el diario El País.
Bonus Tracks:
- Lou Reed y Laurie Anderso en el mismo acto, recitandolos poemas "Primer amor" y "Joventud procaç" de Joan Margarit.
- Patti Smith también recitando en este caso "Eleonor" de Miquel Martí i Pol.
Ahora que hasta el Papa se mete un par de carajillos bien cargados entre pecho y espalda y pierde el oremus, he decidido ponerme políticamente incorrecto y hablar del nazismo, un tema altamente espinoso si no es tratado para cargar contra los creadores del III Reich. No pretendo acercarme a su dimensión política ya que esta para quienes sean seguidores de este blog ya conocerán mi claro posicionamiento. Así que lejos de ello, pretendo acercarme a su dimensión estética, que no nos engañemos, a la mayoría de ustedes seguro que les gusta. Aquellas gabardinas de cuero hasta los tobillos, las botas vacilonas, aquellos cascos negros y las gorras con la calaverilla, no me negarán que no produce un irremediable poder hipnótico. O acaso quienes de ustedes superen la treintena, no me dejarán de reconocer que el Geyper Man más apreciado era el del oficial nazi.
Esta poderosa persuasión que produce la parafernalia nazi, ha sido perfectamente canalizada por el mercado de consumo de manera que lejos de pretender poner en tela de juicio las perrerías que perpetraron los amigos de Hitler a judíos, negros, gitanos, homosexuales y todo aquel que no entraba en el paranoico ideario hitleriano de la Europa blanca y unida, decidieron sacarle partido al morbo que despertaba ver al rubiales de turno engalanado con el uniforme de las SS, mientras le daba una buena tunda de palos a alguna pobre muchacha de ligero ropaje.
El cine es un buen ejemplo de ello, pero también lo fueron la música, los cómics y como no, la literatura exploit por excelencia, el pulp.
Lejos de hablar del contenido narrativo del pulp-nazi, lo que más me ha interesado son las potentes portadas que hicieron servir muchas de estas novelas o revistas de relatos, en las que se aprecian claramente todas las directrices del exploit nazi. Repasen las que he seleccionado para este post y comprueben los denominadores comunes que existen entre entre ellas y el resto de explotaciones artísticas del nazismo, de las que intentaré dar cuenta en futuras reseñas, para no inflarles la cabeza hoy, con tanto Heil Hitler.
Hoy he decidido pasarme por una tienda de libros saldados. Uno de esos templos del libro viejo o descatalogado, en el que puedes salir con auténticas joyas bajo el brazo a un precio ridículo. Después de repasar buena parte del fondo de la librería y descartar algunos volúmenes altamente golosos pero inútiles en mis estanterías, he decidido adquirir el libro de un tal Aaron Barlow, titulado “¿Cuánto te asusta el caos?”, donde el autor repasa la obra de Philip K. Dick desde la perspectiva política, religiosa y filosófica de sus novelas.
Dudo que acabe por leerme todo el ensayo, lo encuentro interesante, aunque se me antoja más como obra de consulta que como un libro al que se ha de leer de cabo a rabo, a pesar de ello, me he encontrado con fragmentos interesantes de las novelas del autor de “Blade Runner”, que son inteligentemente diseccionados, adquiriendo una dimensión, si cabe, más profunda para futuras relecturas de la obra del, quizás, mejor escritor de ciencia ficción de la segunda mitad del siglo XX. Hago hincapié en el “Quizás” para no envilecer los nombres de Bradbury y Ballard.
Irremediablemente, tras repasar algunas de las páginas del libro, he recordado el cómic que escribió Robert Crumb, donde basándose en algunos de los fragmentos de “El último testamento” de Dick, repasaba la epifanía del escritor y destacaba las visiones religiosas que este tuvo durante el final de su vida y me he vuelto a quedar estupefacto al recordar, que cuando Dick encontró a quien él consideraba la nueva reencarnación de Jesucristo y que decidió llamar Maitreya, sufrió un infarto cerebral que le condujo a la muerte tan sólo 16 días más tarde.
A parte de las importantísimas obras de ciencia ficción que el autor dejó para la posterioridad, Dick, se dedicó a escribir de manera casi compulsiva un diario al que llamó "Exégesis", donde en más de 8000 páginas el autor reflexionó sobre sus visiones místicas, entre las que incluían desvaríos tales como que la historia de la Humanidad se detuvo en el siglo I y que el Imperio Romano nunca cayó, llegando a considerar a Richard Nixon como la reencarnación del Emperador.
El álbum donde aparece la historia “La experiencia religiosa de Philip K. Dick” está editado en España por Ediciones La Cúpula en las obras completas de de Crumb, con el título de “La historia de mi vida”.
Si desean ver “La experiencia religiosa...” pueden hacerlo aquí, aunque los textos están en inglés.
A pesar de que aun no tenemos claro cual será el argumento del nuevo trabajo de David Lynch, “Inland Empire”, ya se empiezan a barajar nuevos proyectos para el director norteamericano, el más reciente podría ser la adaptación de una novela de Javier Marías.
Según declaraciones del mismo Marías, se ha trabajado con dos hipótesis, la adaptación de “Corazón tan blanco” o “Mañana en la batalla piensa en mí” que se rodarían en EEUU e Inglaterra respectivamente.
La noticia, no deja de ser una mera curiosidad, ya que no es sólo Lynch quien se disputa dirigir alguna de las obras de Lynch, sino también el director chino Ang Lee.
Al parecer, Javier Marías estaba bastante resabiado con la adaptación que Gracia Querejeta hizo para el cine de su novela “Todas las almas” en la película “El último viaje de Robert Rylands”, trabajo del cual llegó a decir que no se parecía en nada a su novela, pero ante la presencia de Lynch o Ang Lee será difícil no rendirse y ceder los derechos de sus obras.
En fin, paciencia.
Por cierto (llámenme pesado si les parece) he descubierto una página en la que aparecen nuevas imágenes de “Inland Empire”.
Sr.Ruso/Unabomber, disidente del blog “Mucho Ruso En Rusia”. Consumidor incondicional de cultura cochambrosa. Se pierde por los carajillos de Baileys, escuchar a Frank Zappa, leer tebeos y ver cine caducado. En 1987 es abducido por un OVNI, siendo trasladado a la galaxia Alfa Centauri, donde conoce a Elvis, Franco y Naranjito, conviviendo con ellos en una comuna jipi-espacial. Cuatro años más tarde es devuelto a la Tierra, momento en el cual empieza a colaborar en fanzines, radios y revistas comarcales. El autor define este blog como chiripitiflautico y sinsentido, advirtiendo que su lectura puede provocar sudoración, palpitaciones y acelerar el crecimiento de pelos en la planta del pie.