VERTIGO FUTURISTA

Me fascinan las sociedades verticales. No desde un concepto jerárquico de las mismas, sino desde el punto de vista arquitectónico y por defecto social. Influenciado sin lugar a dudas por las imágenes retro-futuristas donde mega urbes de aspecto victoriano se erigían a alturas vertiginosas y que en sí mismas eran una ciudad, con total autonomía y donde se ubicaban todos los lugares necesarios para la vida, desde parques a hospitales o colegios, solo que distribuidos en diferentes plantas, que debido a la falta de suelo, había sido arrebatado el espacio al cielo.
Estas mega-urbes verticales, siempre han despertado en mí un cierto desasosiego. Las acostumbro a asociar a sociedades decadentes, donde la falta de recursos les obliga a crecer de manera vertical, o bien a pretéritos tiempos post-apocalípticos, donde los habitantes del vertiginoso inmueble, no pueden poner sus pies en la tierra firme, debido a una supuesta contaminación radioactiva.
Estas imágenes se han ido enraizando en mi mente, al deleitarme con la visión que de este concepto aportaban escritores como J.G.Ballard en “El Rascacielos” o el deprimente New York de Liberatore y Tamburini en los cómics de Ranxerox, donde lo que hoy entendemos por ciudad, se convertía en toneladas de hormigón, perdiéndose de vista entre las nubes. Y no me puedo ni imaginar, lo que podría dar de sí, una nueva versión de "El quimérico inquilino" o de "La comunidad" en un habitáculo de semejantes dimensiones.

Es por todo ello, que he sentido un desconcertante escalofrío, al descubrir, que las mega-urbes verticales, no son cosa de la ciencia-ficción, sino que es algo en lo que hoy se trabaja y por ello, una realidad a medio plazo. Por lo visto, algo así tenía que haber sucedido en Shangai. Ciudad donde ya no cabe ni una aguja y que no cesa de crecer, así que el alcalde de la ciudad, optó por continuar creciendo, evidentemente hacia el cielo. Para ello se presentaron los trabajos de unos arquitectos españoles, Rosa Cervera y Javier Pioz, que propusieron un súper edificio de 1.228 metros de altura, y donde se daría cabida hasta a 150.000 personas a diario, por lo que el edificio debería tener todas las instalaciones de que dispone una gran ciudad, con el mayor agravante de que sus habitantes, no tendrían la necesidad de pisar tierra firme, ya que las calles de la ciudad, se substituirían por complejas conexiones entre ascensores que les trasladarían de unos niveles a otros, para así poder comprar, estudiar o trabajar. El edificio en cuestión tenía que haberse llamado Torre Biónica, y el proyecto acabó por desestimarse tras los atentados contra las Torres Gemelas de New York en el 2001.
Quizás después de conocer que apuestas hasta ahora futuristas, como la Torre Biónica, pueden llegar a ser posibles y que debido al descontrolado crecimiento de algunas sociedades, tan sólo es necesario esperar que pase un poco de tiempo, se me antoja pensar, que autores como Ballard o Philip K.Dick no estaban en absoluto equivocados al evocar a la sociedad futura, como un complejo entramado de cables, hormigón y seres humanos en constante ascensión a las estrellas.
Enlaces relacionados:
- La Torre Biónica vista por el diario El País, aquí.
- Página de Rosa Cervera y Javier Pioz, creadores de la Torre Biónica, aquí.
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Puede provocar nihilismo, ludismo, distopia y sudoración mental.
Sr.Ruso/Unabomber, disidente del blog “Mucho Ruso En Rusia”. Consumidor incondicional de cultura cochambrosa. Se pierde por los carajillos de Baileys, escuchar a Frank Zappa, leer tebeos y ver cine caducado. En 1987 es abducido por un OVNI, siendo trasladado a la galaxia Alfa Centauri, donde conoce a Elvis, Franco y Naranjito, conviviendo con ellos en una comuna jipi-espacial. Cuatro años más tarde es devuelto a la Tierra, momento en el cual empieza a colaborar en fanzines, radios y revistas comarcales. El autor define este blog como chiripitiflautico y sinsentido, advirtiendo que su lectura puede provocar sudoración, palpitaciones y acelerar el crecimiento de pelos en la planta del pie.

