Categoría: Arte
3 Marzo 2008



Resulta difícil mantenerse al margen de la campaña electoral. Mirarla desde una cierta equidistancia y de reojo puede, incluso, llegar a ser saludable, y se puede llegar a interpretar como un inmenso circo mediático donde unos sacan las tripas a los otros para más tarde devorarse entre ellos, para así volatilizar el espectáculo a modo de catársis pública.
De todo este circo que observo con meridiana perspicacia, existe algo que me deleita y es el cartelismo. La representación del político, como un ser mutante que invade las paredes de la ciudad. Aquel que se ofrece para “ayudarnos” se transmuta en un ser benévolo, complaciente y dado a resolver hasta el menor de nuestros problemas durante quince días, que la vida del político es muy dura y tras la campaña toca engordar, saciar el estómago tras el desgaste físico que supone tantos mítines y el consiguiente desgaste en la memoria del mesías-político que opta por descomponer el cuerpo de Dr.Jekyll que se había enfundado, para volver a ser el Mr.Hyde que guardó durante un tiempo en el armario.
Si he largado toda esta parrafada, es por que me apetecía recordar la obra de uno de mis cartelistas políticos favoritos, Josep Renau. El verdadero alquimista del mensaje enmarcado, cuando estos mensajes eran más que la cara sonriente del político a votar y representaban toda una historia, narrada en una sola imagen en la que se desnudaba al enemigo, se le hacían evidentes las vergüenzas y las mentiras y animaban al votante a ser inteligente, a ir más allá de la imagen sonriente y de las bondadosas mentiras del candidato. Claro, que hoy es difícil colgar en las paredes de la ciudad, imágenes como estas y pretender que el votante se detenga ante ellas, que las interprete y le hagan ver la verdad oculta. Hoy el pueblo ha sido abducido por Mr.Hyde y permanece encerrado en aquella caverna que tan bien describió Platón en La República.
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23 Febrero 2008


Me fascina el tatuaje extremo. No lo practicaría en mi cuerpo, pero siento una especial fijación en los cuerpos que se convierten en lienzos vivientes, rellenando hasta el último recoveco de la piel con tatuajes, hasta convertirse en auténticas obras de arte vivientes.
Dos de los ejemplos que últimamente me tienen obsesionado, son Isobel Varley, una mujer de 70 años, que a pesar de iniciarse a una edad tardía en esto del tatuaje, no ha cesado en rellenar su cuerpo con dibujos de todo tipo.
Otro ejemplo que me fascina, es el de Pascal Tourain, un francés de dos metros de altura que es en sí mismo una auténtica obra de arte, con alucinantes tatuajes, donde se repasan escenas del "Freaks" de Browning y otros monstruos de feria.
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20 Noviembre 2007

En 1976, la imaginación de Luigi Serafini se abrió como un grifo y utilizando lápices como extensiones de aquella apabullante acumulación de ideas, su mente escupió objetos imposibles, flores de otros mundos, animales que se metamorfoseaban en personas y viceversa. Pero además todas las ilustraciones iban acompañadas por unos misteriosos textos, escritos en una lengua imposible de descifrar y con unos caracteres totalmente inventados. 30 meses más tarde, en diciembre de 1978, el grifo de Luigi Serafini se cerró. Completando la que sería la última página del Codex Seraphinianus. Una monumental obra a la imaginación sin límites o lo que podríamos denominar como una enciclopedia renacentista creada en Marte, por algunos extraterrestres que un buen día decidieron darse un paseo por la Tierra y dejar abandonados los libros de texto de la chavalería.
El Codex, a pesar de las dificultades que encontró para ser editado en un principio, fue creciendo hasta convertirse en una leyenda. En un libro casi mítico por la cantidad de misterios irresolubles que encierra en sus páginas y por la fascinación que desprenden todas sus ilustraciones. Por algunas ediciones limitadas del Codex se han llegado a pagar hasta 19.000 dólares y cuentan que Tim Burton guarda entre sus estanterías, algunas ediciones de este libro.

Aunque las ediciones normales del Codex, oscilan entre los 300 y 500 euros, se acaba de editar una edición más popular, en la que por 89 euros, se puede disfrutar de semejante obra de arte. Luigi Serapfini, declaraba recientemente en una entrevista para el diario El País, que se sentía feliz al comprobar que gracias a Internet todo se podía compartir, y esto le recordaban a la época en la que vivió en algunas comunas jipis de los EEUU. Así que para quienes les ocurra igual que a mí, y que no dispongan ni de esos 89 euros para hacerse con la edición barata de esta obra, les dejo más abajo un enlace para descargarse esta monumental obra y así poder hacerse a la idea de los que puede suponer sostener la edición impresa entre las manos.
- Descargar aquí el Codex Seraphinianus en .cbr (149 MB)
Enlaces de interés:
- Entrevista a Luigi Serafini en el diario El País, aquí.
- Codex Seraphinianus en la Wikipedia, aquí.
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2 Julio 2007
Ya he dado a conocer en otras ocasiones mi debilidad por Saul Bass, por su obra en general, pero especialmente por su trabajo en los títulos de crédito de películas. Pero hasta el momento no le había dedicado el tiempo necesario para repasar su trabajo como cartelista, así que he decidido realizar un segundo integral de carteles dedicado a este genio del séptimo arte, del diseño gráfico y de cualquier expresión artística que se le pusiera entre ceja y ceja.
Aprovechando el repaso a los carteles que diseñó (Espero no haberme dejado ninguno) he incluido en la medida que me ha sido posible, toda una serie de enlaces a las películas en las que trabajó conjuntamente con los títulos de crédito.

El hombre del brazo de oro. (1955)
Enlace a los títulos de crédito aquí.

Love in the afternoon (1957)

Vertigo (1958)
Enlace a los títulos de crédito aquí.

North By Northwest (1959)

Anatomía de un asesinato (1959)
Títulos de crédito aquí.

Éxodo (1960)
Títulos de crédito aquí.

West Side Story (1961)
Títulos de crédito aquí.

One, Two, Three (1961)

Advise & Consent (1962)

It's a mad, mad, world (1963)
Títulos de crédito aquí.

The Cardinal (1963)

In harms way (1965)

Bunny Lake is missing (1965)
Títulos de crédito aquí.

Such good friends (1971)
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26 Junio 2007
Si algo me molesta en la irrupción del medio digital en el cine, es por un lado su aplicación en los efectos especiales, prescindiendo del proceso artesanal y casi mágico que se llevaba a cavo antes de que los ordenadores fuesen los protagonistas de las historias, provocando las consecuentes dudas en el espectador, que no sabrá hasta que punto el cine de actores se ha convertido en cine de animación digital. Y por otro lado, la insultante presencia del Photoshop en los carteles de cine, relegando a la ignominia a los ilustradores que hasta el momento habían ocupado una posición relevante en el arte de promocionar una película mediante un cartel que en numerosas ocasiones superaba con creces la calidad artística de la obra que promocionaban.
Autores como Bob Peak o Boris Vallejo han sido arrinconados por el sistema, mientras que el Photoshop ha ganado un puesto que no merecía o por lo menos no debería de haberapartado a la ilustración clásica al margen de la cartelería de cine, privándonos del placer que puede suponer la contemplación de un poster de cine, para herir nuestra mirada con composiciones calcadas en mil ocasiones y que bien poco tienen que ver con la recreación artística.
Es por ello que he decidido dedicar una serie de integrales de ilustradores de carteles de cine para continuar recordando que al menos en este aspecto cualquier tiempo pasado fue mejor.
El primero de estos integrales he decidido dedicarlo a Frank Frazetta, autor al que rindo constantes genuflexiones a su obra, ya sea en el mundo del cómic o de la ilustración. El motivo por el cual he decidido comenzar por Frazetta es por el hecho de que desconocía su basta presencia en el mundo del cartelismo, si bien le conocía por sus trabajos en "Tigra, Hielo y Fuego" o "Ruta suicida" (Trabajo que fue encargado por el mismo Eastwood, al sentirse seducido y declararse admirador de Frazetta, tras ver sus trabajos publicados en las portadas de algunas revistas) desconocía que trabajos como "Mad Max" o "El baile de los vampiros" también habían estado encargados a Frazetta. La curiosidad en todo este repaso de carteles es la presencia del autor en en cartel original de "Abierto hasta el amanecer",tristemente descartadode la distribución de la películay que resume con superior belleza la esencia de la obra de Tarantino y Rodríguez.
Creo haber rescatado buena parte de la obra de Frazetta para el cine, aunque quizás me haya dejado algún trabajo en el tintero, de ser así agradeceré su ayuda para poder ampliar la colección.














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30 Marzo 2007

Imaginen por un momento que los hermanos Lumiere hubiesen nacido en plena Edad Media. Sigan imaginando, y esto ya requiere un mayor esfuerzo, quelos hermanos franceses tras superar los evidentes obstáculos técnicos dela época y de no acabar en la hoguera condenados por herejía o pactar con el demonio, se las hubiesen ingeniado para inventar su famoso cinematógrafo en aquella oscura época. Evidentemente el éxito de la imagen en movimiento habría tenido un éxito espectacular, creando una primeriza industria cinematográfica que les habría llevado a distribuir las películas por todo el Viejo Continente, para lo que habrían necesitado publicitar las obras que se estrenarían en las diferentes ciudades donde tendría lugar la exhibición.Y a falta de Photoshop y diferentes tendencias gráficas que irían llegando con el paso del tiempo, la prematura industria del cine habría tenido que recurrir a la técnica de los monjes de clausura que cual protagonistas de "El Nombre de la Rosa" dedicaban su vida a escribir y copiar mediante preciosas tipografías, fragmentos bíblicos que eran ilustrados por sugerentes dibujos que sin lugar a dudas nos retrotraen a aquella época.
Algo así, solo que quitándole la paja y la historia-ficción que he pretendido añadirle, es lo que quizás haya pensado el artista que ilustra el post de hoy, un tipo que imagino ¿polaco, ruso, rumano?-La tipografía de la web y mi bajo dominio en idiomas me impiden encontrar más pistas- ha llevado a cabo con un elevado nivel de humor y sapiencia ilustradora, abordando carteles de películas contemporáneas tal y como lo habría hecho alguna hermandad de monjes dedicados a la creación y manutención de incunables de la abadía de turno.
Así pues, verán como quedan reflejadas bajo su divertida mirada los posters de "Terminator", "La guerra de los mundos", "El Señor de los Anillos" o "Matrix" entre otras.
Deléitense, les aseguro que la experiencia no tiene precio.
Enlace aquí.

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6 Marzo 2007

Nunca me he considerado un especial seguidor de La Fura dels Baus, su lenguaje más radical, primario o furero como algunos se han empeñado en llamar, acaba por aburrirme, obligándome a permanecer al margen de la obra y mirarla con ojos de incredulidad al no saber entrar en comunión con la escena. El caso contrario ocurre cuando la formación catalana evoluciona haciendo sus obras más accesibles como ocurre en Fausto 3.0 o XXX donde si que he podido disfrutar con el montaje.
Todo esto lo explico por que pensaba en La Fura dels Baus mientras recordaba la instalación o intervención o performance (o como leches les guste llamarlo) que montó el ex componente de la formación Marce-lí Antúnez y que dio a llamar Joan l’Home de Carn (Joan en Hombre de Carne) que consistía en la construcción de una figura humana a tamaño real y recubierta de piel de cerdo fresca, cual Monstruo de Frankenstein o moderno Leatherface cosida entre sí y ocultando unos complejos mecanismos que hacían que Joan reaccionara ante los estímulos del incrédulo público que se aproximaba a él.

L’home de Carn que se encontraba protegido del exterior por una vitrina que le dotaba de un interesantísimo aspecto freak, fue instalado en 1993 a la entrada del Mercat de la Boqueria de Barcelona, conviviendo con toda una serie de cadáveres de animales con los que nos hemos acostumbrado a cohabitar debido a nuestra condición de depredadotes “civilizados”. Así que allí estaba nuestro personaje esperando a ser increpado por algún transeúnte que tocase las palmas, le silbase o le hiciese algún comentario, ante lo que Joan reaccionaba girando la cabeza y levantando el brazo o la polla, creando de esta manera una reacción divertidísima en la que se conjugaban a la perfección el rechazo y la estupefacción de los ocasionales espectadores.
Imagino que ustedes al igual que yo han visto en Joan una clara semejanza con las obras cinematográficas de Cronenberg, Lynch o incluso con Shinya Tsukamoto al fusionar lo orgánico con lo mecánico, la muerte con la vida en perfecta armonía, por lo que me sugiere las mil maravillas el tan sólo deleitarme con lo que harían cualquiera de estos directores en alguna (utópica por mi parte) colaboración con Antúnez.
Enlaces relacionados:
- Web oficial de Marcel-lí Antúnez, aquí.
- Web oficial de La Fura dels Baus, aquí.
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22 Enero 2007

Que levante la mano quien de ustedes nunca haya entonado las expresiones “Tengui”, “Falti” durante su más tierna infancia en el patio del colegio, mientras el compañero de turno se dedicaba a pasar ante nuestras narices su esbelta colección de cromos repetidos, con la intención de cambiarlos. El cromo siempre ha sido objeto de deseo y primera muestra en el individuo de las incipientes ansias coleccionistas tras comprobar la placentera reacción química que se produce en el cerebro cuando se consigue el último ejemplar con el que cerraremos el álbum, o la frustración que conlleva el no poder completarlo.
Yo mismo, me daría de palos por conseguir este o este otro álbum que coleccioné cuando levantaba pocos palmos del suelo, así que ustedes comprenderán la ilusión que me ha supuesto encontrarme con estas colecciones virtuales de cromos. En ellas se recopilan cromos norteamericanos incluidos en los paquetes de chicles, desde la colección completa de “Alien” a la de “Espacio 1999”, “Galactica” o “Rocky Horror”.
No se pierdan la dedicada a las estrellas del rock, conjugando en la misma colección a los Village People con Kiss o Queen. Aunque la que me ha robado el corazón es la de “Los Ángeles de Charlie”, y.. la de "Moonraker" y... ¡Las quierto todas!
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